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Utopías, distopías, circunnavegaciones y alunizajes

El 20 de septiembre de 1519 salieron de Sanlúcar de Barrameda las cinco naves que conformaban la expedición de Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano, la cual fue la primera en completar la primera circunnavegación a la Tierra, tres años después, en 1522.

450 años más tarde, el 20 de julio de 1969, llegó a La Luna una nave espacial y, por primera vez en la historia, alguien, Neil Armstrong, caminó sobre su superficie. Edwin E. Aldrin Jr. y Michael Collins lo miraban desde el Apolo 11, y el resto del mundo lo hacía a través de sus televisores.

Allende los mares y la luna fueron las dos primeras utopías de la humanidad. Ya con la llegada en 1492 de Cristóbal Colón al continente que luego se llamó América había comenzado a allanarse el camino hacia la primera. Pero incluso antes de eso y de que Tomás Moro hubiera publicado en 1516 su célebre Utopía ya la poeta italiana residenciada en Francia, Christine de Pizan había escrito y publicado La ciudad de las damas (1405). El dato puede contribuir a reformular la manera en como pensamos sobre la literatura del género de la ciencia ficción.

Este año 2019 se cumplen 500 años de la primera circunvalación de la Tierra y medio siglo del primer alunizaje. Igual que a principios del siglo XVI parecía imposible que alguien pudiera abarcar el mundo en un viaje, a principios del XX, la Luna era el destino a donde solo se habían aventurado a pensar artistas como Jules Verne o Georges Méliès.

En 1519 y 1969 se demostró que la humanidad es capaz de realizar sus sueños más ambiciosos. El problema es que muchos se han convertido en pesadillas. Acostumbradas a fantasear con naciones donde las cosas son perfectas, las personas no son capaces de ver los cordelillos invisibles del poder que la consecución de esos objetivos necesita. De hecho, De la Tierra a la Luna, la primera de las dos novelas que escribió Verne sobre el tema, está catalogada como ciencia ficción y, la segunda, Alrededor de la Luna, roza la distopía, cuando los astronautas descubren que el lado oscuro de la Luna había estado habitado.

Los juegos de poder amenazan la tranquilidad de las utopías y, en sus azares más peligrosos, las convierten en distopías. No se sabe si los selenitas desaparecieron debido al populismo, a la contaminación ambiental o se murieron de hambre. La circunnavegación del mundo buscaba nuevas rutas comerciales y el Apolo 11 llegó a La Luna como resultado de la carrera espacial entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Y no debe ser casual que el mismo año que se conmemoran ambos hitos históricos, el relato de las distopías haya convertido a Margaret Atwood (El cuento de la criada y Los testamentos) en una de las autoras más populares de Occidente, con un libro cuyo argumento se ubica en la acera contraria al futurismo feminista de Charlotte Perkins Gilman (Matriarcadia).

Silvia Terrón

Perkins Gilman nació 20 años después que Louisa May Alcott publicara Fruitlands: Una experiencia trascendental. En ese libro, la autora de la célebre Mujercitas relata el período de su infancia en que su familia entró en una comuna basada en la filosofía de los trascendentalistas. Otra historia de utopías perdidas la cuenta Mary McCarhty en El Oasis, donde un grupo de intelectuales urbanitas decide fundar una colonia según su moral, proyecto que termina de forma desastrosa. Fruitlands y El Oasis han sido recientemente publicados por Editorial Impedimenta.

En la literatura española muchos han perseguido las utopías y sus contrarios, pero uno de los casos más interesantes es Umbra, la novela de la poeta y narradora Silvia Terrón, ambientada en un   futuro donde la especie humana no puede hablar y debe comunicarse con un lenguaje táctil. «Hablamos siempre de [novelas sobre] utopías y distopías, pero estas no se construyen desde un vacío. No podemos imaginar un futuro utópico y distópico (o un presente) sin tener esa conexión con quienes somos y quién es la persona que está creando. Utopía y distopía son dos caras de la misma moneda, porque lo que es una utopía para unos es una distopía para otros», explicó Terrón en la actividad Utopías, distopías, circunnavegaciones y alunizajes organizada por Colofón Revista Literaria en Madrid el sábado 26 de octubre de 2019. Un video completo del encuentro puede verse a continuación, gracias a la diligencia de Silvia Docampo y a su revista argentina, Abrázame poesía:

En ese encuentro, Terrón conversó con Pilar Adón, escritora, traductora y editora de Impedimenta, con el objeto de discutir lo cerca que la realidad se encuentra de cumplir sus pesadillas y la tradición de mujeres que han escrito al respecto. Las utopías imposibles de Fruitlands y El Oasis establecen un diálogo de pesimismo con la alineación que describe la autora de Umbra. Más aún, sirvieron de marco teórico para las reflexiones que llevaron a la editora Adón a completar su novela Las efímeras, en donde la trama gira en torno a la comunidad educativa y libertaria de La Ruche (La Colmena) en Francia. «Las efímeras es una novela con la que estuve casi 13 años en los cuales estuve editando libros, traduciendo textos y escribiendo poemarios, e incluso algunos libros de relatos, y todos estaban vinculados al mismo tema: el deseo del ser humano (que por definición es imperfecto) de crear una sociedad perfecta, como son las sociedades utópicas», explicó Adón durante el encuentro.

La directora de Colofón Revista LiterariaMichelle Roche Rodríguez, fungió como moderadora en la conversación entre la autora de Umbra y la de Las efímeras. Algunas de las preguntas discutidas fueron: «¿Por qué mientras más lejos viajamos más infelices nos hacen nuestras sociedades?, ¿qué hace que los temas más actuales parezcan sacados de las secciones de ciencia ficción de las librerías?, ¿qué relación puede establecerse entre la condición femenina y las estructuras de poder contemporáneas como para que las distopías contemporáneas más interesantes hayan sido escritas por mujeres?».

El encuentro estuvo enmarcado en la celebración del #MesDeLaEscritora y fue diseñado por la revista en sociedad con la Librería Cervantes y Compañía.

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TALLER: ¿Cómo escribir una reseña?

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  1. Cristobal colon era genocida? o como muestran los últimos estudios, no hubo una matanza de indigenas, solo se morían por que no estaban acostumbrados a los virus de los europeos.

    1. Colofón Revista Literaria

      ¡Hola!
      ¡Qué interesante comentario! Te invitamos a seguir leyendo nuestras páginas en http://www.colofonrevistaliteraria.com
      También, si quieres podemos anotarte en nuestra Newsletter para que te lleguen nuestras reseñas y artículos de personajes. Solo tendrías que escribirnos a esta dirección: [email protected]

      Saludos,

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