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Tatiana Tibuleac: “Es difícil para mí impresionarme con una historia”

La primera referencia que ofrecía sobre una persona la abuela de Tatiana Ţîbuleac era el estado sentimental de su mirada; decía: “tiene los ojos rabiosos”, o “tristes” o “alegres”, y luego se refería al resto de sus características físicas y morales. Para la nieta, la particularidad de la abuela se convirtió en una norma para construir el singular estilo de su primera novela, El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes. Allí Aleksy recuerda el último verano que pasó con su madre antes de que ella muriera de cáncer. El argumento se encuentra salpicado con frases aforísticas sobre el estado de los ojos de la madre, las cuales se convierten en el leitmotiv de los recuerdos del hijo. “Los capítulos son tan intensos que esas frases ofrecen la oportunidad para que el lector respire y hacen una síntesis de lo que acabamos de leer”, apunta la autora nacida en Moldavia en 1978.

 

La maternidad.

La maternidad como arquetipo y como asunto es el eje sobre el cual gira todo el argumento. Y es también la razón que la impulsó a escribir. Ţîbuleac empezó a trabajar desde muy joven como reportera de temas sociales para la prensa escrita y, más tarde, para la televisión. Sin embargo, esta hija única de un periodista y una correctora de estilo, solo encontró el vehículo para la expresión dentro de un mundo de ficción después de que dio a luz a sus hijos. “Yo era una persona que podía hablar para los medios de comunicación, de una manera muy fría, sobre cualquier cosa; pero cuando me convertí en madre, las emociones comenzaron a fluir en mí y no quise frenarlas”, explica Ţîbuleac durante una visita a Madrid para promocionar su libro. La vida la llevó a esta primera novela que escribió en apenas dos meses a partir de dos hechos: el primero, conocer un verano a una mujer que estaba muriendo de cáncer y, el segundo, pasar un verano con su padre que le hizo recordar su niñez, lo cual tuvo la particularidad de avivar todos sus temores de madre.

«La escritura en sí misma es mucho más importante para mí que lo que cuenta; la prosa no es necesariamente solo prosa»

“Este libro golpeó un ícono de la literatura de Moldavia, la madre”, recuerda Ţîbuleac a quien han distinguido por esta obra con numerosos premios, entre los cuales se encuentra el otorgado por la Unión de Escritores Moldavos y el de la revista rumana Observator Cultural: “Creo que fue el inicio de una saludable discusión sobre las enormes expectativas que nuestra sociedad coloca sobre las mujeres”.

 

La literatura.

“Me gustaría que más traducciones del rumano y de la literatura de Moldavia encontraran un espacio en los diferentes países de Europa”, reflexiona la autora: “Hasta ahora, a nuestros escritores se les ha negado una audiencia fuera de nuestro país porque no está muy claro dónde pueden situarse las obras literarias de Moldavia y Rumanía; no pertenecemos ni a la tradición europea ni a la eslava y somos más bien latinos. Esto convierte a nuestra literatura en una muy difícil de clasificar”.

Licenciada en literatura rusa, Ţîbuleac reconoce su deuda con las obras de los grandes nombres de la historia letrada de ese país, como Fiódor Dostoyevsky o Léon Tolstoy, pero advierte que considera fundamental que quien se dedica a escribir lea a sus contemporáneos. En su experiencia personal de lectora, los  libros que más le interesan son los que construyen universos con su estilo. “Como vengo del periodismo, es difícil para mí impresionarme con una historia, lo que busco en un libro es la magia de la escritura, la habilidad de contar una historia. Admiro a los escritores que pueden crear sus propios mundos. La escritura en sí misma es mucho más importante para mí que lo que cuenta; la prosa no es necesariamente solo prosa”.

La segunda novela de Ţîbuleac, Jardín de vidrio está traduciéndose ahora al castellano. Se trata de la historia de una niña que crece entre un orfanato de Moldavia y la casa de una mujer que quiere explotarla en tiempos de la caída de a Unión Soviética.

 

Michelle Roche Rodríguez (@michiroche) es narradora, periodista y crítica literaria. Es autora del libro de relatos Gente decente (Premio Francisco Ayala, 2017) y del ensayo Madre mía que estás en el mito (Sílex, 2016). Su página web es http://www.michellerocherodriguez.com

Si te gustó este artículo, te invitamos a que leas la reseña que publicamos sobre la novela, aquí.

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