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En Un plan sangriento. El caso Roderick Macrae, un falso crimen parece verdadero

Muchas veces resulta complicado no cuestionar los hechos cuando nos encontramos ante un crimen genuino. Sin embargo, en Un plan sangriento. El caso Roderick Macrae, sucede lo opuesto; y es que, pese a ser advertidos desde el comienzo de la lectura de que no se trata de una secuencia de hechos probada ni veraz, nos encontramos ante una presentación narrativa tan sólida que, como lectores, solamente podemos inclinarnos a darla por cierta.

El punto de partida de esta novela es un atroz triple asesinato cometido en 1869 en Culduie, una pequeña vecindad de tan solo nueve casas situada en las Tierras Altas escocesas. Allí, tanto las lealtades como las rencillas entre familias constituyen el eje del modo de vida de los aldeanos. La prosa envolvente de Graeme Macrae (Kilmarnock, 1967) hace que la atmósfera resulte tremendamente absorbente y contribuya al desafío al que el autor nos arroja. Nuestra mente se llena de oscuridad, nuestra piel se ve rociada por la humedad que empapa las Highlands, y nuestros ojos reciben con estupor las noticias discordantes que nos llegan sobre la autoría de un crimen que la narración nos insta a resolver.

En 2015, Un plan sangriento fue finalista del Premio Booker y ganadora del Saltire Fiction Book of the Year y del VRIJ  Nederland Thriller of the Year. 

Un verdadero crimen ficticio. Al comienzo del libro, Macrae escribe: “Como es natural, yo me he formado una opinión propia en lo relativo al caso, pero dejaré que el lector llegue a sus propias conclusiones”. Esta breve afirmación sienta la base de lo que el autor tiene planeado para nosotros, los lectores, quienes nos encontramos con una trama armada de forma incontestable por diferentes secciones bien diferenciadas.

La sección más extensa es el manuscrito que Roderick Macrae, el chico de 17 años acusado de matar a tres miembros de una misma familia. Escribe desde la prisión. Su elocuente exposición nos aporta grandes dosis de información sobre los diferentes sujetos que conforman la narración y sobre sus vivencias personales, pero suscita muchas preguntas. Más adelante podremos ponderar las respuestas a estas cuestiones, al conocer la documentación relativa al juicio por asesinato al que se le somete. El prólogo, los testimonios de algunos conocidos de Roderick y los informes médicos elaborados por el cirujano residente a cargo de la Prisión de Perth, completan la obra.

Un plan sangriento es mucho más que una novela policial inteligentemente contextualizada, tejida con un vocabulario particular que nos ayuda en la proyección de la historia. Es también un puzle cuyas piezas el lector debe tener la habilidad de encajar. La noción de resentimiento puede ser quizá una pista para comenzar a armar la estructura de preguntas y respuestas de la novela. El resentimiento causado por todos aquellos siglos de abusos al hombre de las Tierras Altas estaba muy arraigado, y era posible que vieran en la persona de Roderick Macrae a un individuo que se había sublevado contra el afán vengativo de las autoridades. Por eso, el autor asegura: “Lo que aquí está en tela de juicio no son los hechos puros y duros, sino el contenido de la mente de un hombre”.

Una sociedad sombría y supersticiosa. Sexismo, ignorancia. Inflexibles protocolos sociales y gigantescas diferencias entre clases. El escenario del siglo XIX al que el autor nos traslada parece estar predestinado a generar el mal. Incluso las herramientas que utilizan los aldeanos para trabajar la tierra, el único oficio al que las gentes de Culduie podían aspirar, podrían adivinarse diseñadas para herir. Y, sin embargo, no tardamos en entender que no se trata de un mundo paralelo sino de uno significativamente similar al mundo en el que vivimos hoy en día, siglo y medio después. De hecho, los peligros sobre los que el crimen expuesto nos hace reflexionar son tan actuales como el abuso de autoridad, el despotismo y la falta de empatía: del alguacil hacia sus súbditos; del padre hacia sus hijos; y en la cumbre, la incapacidad de los psicópatas de sentir compasión.

La novela nos muestra, además, los primeros intentos de comprensión de la psicología criminal en el sentido en el que hoy en día la abordamos, un acercamiento que resulta particularmente fascinante por estar influido por los prejuicios de un lugar y una época y una forma de practicar la ciencia aún muy rudimentaria.

Belén Cortés es Licenciada en Derecho y Criminología y tiene un Máster en Educación Secundaria. Actualmente está cursando talleres de escritura creativa en la Escuela de Fuentetaja.

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  1. Estelio Mario Pedreáñez

    Sólo en la Literatura los asesinatos pueden resultar «fascinantes». Tres homicidios en un pueblo británico no debería escandalizar a nadie dentro de la barbarie que aún vive la Humanidad. No recuerdo cuándo me enteré de niño que la humanidad vivió casi toda su historia imponiendo y sufriendo la esclavitud, que muchos de nuestros héroes «libertadores» tenían esclavos ,y hasta la misma Iglesia, y que veinte años antes de nacer existió una brutal dictadura en un pueblo que todos decían que era «el más culto de Europa» (una mentira monumental), Alemania, que organizó y ejecutó una matanza industrial de seres humanos por racismo, fanatismo religioso, político e ideológico («A sangre fría» verdadera, que Truman Capote solo conoció a unos simples infelices), ésa monstruosidad que se bautizó Holocausto (los Nazis alemanes y sus admiradores y auxiliares de Europa mataron a seis millones de judíos y cientos de miles de gitanos, eslavos, opositores políticos o religiosos, enfermos congénitos, homosexuales y otras minorías) y le puso nombre a la patología tan común en la Historia de la Humanidad; Genocidio. Desde ese lejano día entendí que la Humanidad vive aún dentro de la barbarie, el salvajismo y la bestialidad. Por desgracia nada me ha hecho cambiar de opinión.

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