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Sergio del Molino ensaya La España vacía

“Mi literatura quiere escuchar el silencio.

Este ensayo trata sobre el silencio, como casi todos mis libros”

Los lugares reales pueden ser también imaginarios. Una prueba de esto es La España vacía: Viaje a un país que nunca fue que desafía la mitología que sobre su país han construido los mismos españoles y logra la aspiración de las grandes obras del género del ensayo con una visión original y amena. Dividida en tres secciones, que como los tres actos de una tragedia proponen un tema, lo analizan y luego concluyen al respecto, el libro escrito por Sergio del Molino –que para más señas es un madrileño residenciado en Zaragoza– va por la novena edición y se hizo en 2016, entre otras distinciones, con el Premio Libro del Año que otorga el gremio de libreros de Madrid. “La España vacía es, sobre todo, un mapa imaginario, un territorio literario, un estado (no siempre alterado) de la consciencia”, explica el autor de la novela Lo que a nadie le importa, en la que anticipa algunos temas que desarrolla en el ensayo editado por Turner Libros, que más tarde señala que no se referirá a “un territorio ni un país, sino un estado mental”.

En la primera parte del libro es donde se extienden la mayoría de las argumentaciones. Del Molino comienza señalando que España se urbanizó en apenas dos décadas, las que se extienden entre 1950 y 1970, lo que contribuyó a la profundización del contraste entre el campo y la ciudad y a la construcción de estereotipos sobre los habitantes de uno y otro lugar que a la larga fueron convirtiéndose en tópicos recurrentes, como la idea de que, en el campo la gente es más virtuosa que en la ciudad o que las zonas rurales están habitadas por bárbaros, mientras que la civilización se concentra en las urbes. El autor llama a esto “El gran trauma” y lo caracteriza como una imagen de la península ibérica con una extensa zona rural en la que, sin embargo, habita poca gente, a la cual identifica de forma vaga como “la España interior”, conformada geográficamente por las dos Castillas, Extremadura, Aragón y la Rioja, así como algunas secciones de Andalucía, Galicia, Cataluña y Navarra. “Hay una España vacía en la que vive un puñado de españoles, pero hay otra España vacía que vive en la mente y en la memoria de millones de españoles”, explica el también autor de la novela La hora violeta.

En “Los mitos de la España vacía” repasa la génesis de algunos prejuicios sobre los pueblos, con lo cual deshilacha el entramado de los tópicos más comunes sobre el asunto, como la idea de que son paupérrimos a partir del documental de Las Hurdes o la construcción romántica del paisaje de este país que hicieron escritores como Gustavo Adolfo Bécquer. Del Molino demuestra que el documental de Luis Buñuel –presentado por primera vez en diciembre de 1933, en Madrid– está más cerca de la ficción y que fue construido para privilegiar el exotismo de los paraísos perdidos y una nómina de monstruos que pretendían alertar sobre las carencias de los lugares perdidos a los que el Estado no llegaba: “Las Hurdes puede tener rasgos del primer surrealismo de Buñuel y puede, también, insertarse en la tradición realista de la pintura española, pero creo que, sobre todo, es una película de monstruos y aventuras exóticas muy del gusto de la época. Con forma de documental propagandístico, pero con el mismo imaginario de Tarzán de los monos”.

Casi al final del libro se encuentra una de sus más interesantes reflexiones sobre el patriotismo (o lo que el autor considera una falta de patriotismo). Del Molino pondera el significado y la necesidad del amor al lugar donde se nació, comparando el gentilicio español con otros de América Latina y con Estados Unidos, donde supone que la gente que cuelga banderas en su casa “no es necesariamente rara”, porque la generación de este autor nacido en 1979 percibe las exaltaciones de la patria, “en el mejor de los casos, como liturgias de cartón podrido, y en el peor, como agresiones a la sensibilidad democrática”.

Merecidos son los reconocimientos al primer ensayo publicado por Del Molino, no sólo porque, como en sus dos novelas, hace gala de la voz sólida que ya le es característica, sino porque además propone un viaje por el tiempo y el espacio de lo que durante décadas, la mentalidad popular, y en especial la de los habitantes de la ciudad, ha considerado el “país insólito que está dentro de otro país”, España. Lo que me ha resultado más interesantes es que aquello que este español escribe sobre su país podría extrapolarse a la relación entre el campo y la ciudad de muchas sociedades en Hispanoamérica.

 

Michelle Roche Rodríguez (@michiroche) es narradora, periodista y crítica literaria. Es autora del ensayo Madre mía que estás en el mito (Sílex, 2016). Su página web es http://www.michellerocherodriguez.com

 

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  1. Julia roche

    Es un pensamiento decimonónico ese de la civilización contra la barbarie. Me gusta un libro así, pienso que ya está superado en todo el mundo la noción del enfrentamiento entre campo y ciudad.

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