Una casa junto al Tragadero: La reconstrucción de una naturaleza hostil

Una casa junto al Tragadero, del escritor argentino Mariano Quirós (La Resistencia, Chaco, 1979), ha merecido el XIII Premio Tusquets Editores de Novela, con un veredicto que señala “la fuerza de un relato de supervivencia en medio de una naturaleza hostil”. El jurado que hizo la distinción entre 472 manuscritos presentados a concurso, estuvo conformado por un importante grupo de personalidades literarias: Juan Marsé, Almudena Grandes, Antonio Orejudo y Daniel Ruiz García (ganador de la edición 2016) y Juan Cerezo (como representante editorial).

La novela cuenta la historia de un hombre al que llaman el Mudo. Él deja la ciudad de Resistencia para vivir asilado, con la sola compañía de su perra, bautizada como la India, en las afueras de la Colonia, un extraño pueblo del norte de Argentina, muy cerca del río Tragadero. Pero su tranquilidad se acaba con la llegada de un grupo de jóvenes miembros de la Fundación Vida Silvestre. Aparecen personajes como Insúa, Soria y el chico de Soria, quienes, sin representar necesariamente una estructura caleidoscópica en la narración, le otorgan al lector la posibilidad de conocer otras historias. Algunas de estas sirven de metáfora para la soledad del protagonista: “Insúa dejó de reírse y me dijo que estaba harto: ‘Harto del almacén, harto de la Colonia, harto de todo’. Me pareció raro que un hombre de su edad se hartara de esas cosas, de la vida que llevaba. Aunque lo miré con una mayor atención y tuve que admitir que Insúa podría tener tanto cincuenta como setenta años. El monte lo confunde todo, hasta la edad de las personas”.

Una voz de voces.

El Mudo vive según sus propias reglas. Su silencio obedece a una suerte de encubrimiento, de capa impermeable que le permite ser alguien distinto al hombre que vivía en Resistencia. Quirós dibuja a este personaje principal como solitario y huraño primero, pero en la medida que nos adentramos en la lectura, descubrimos las inmensas posibilidades de ternura que hay en él. Lo analiza todo; observa su mundo desde el presente que decidió crear en el monte. Pero parece no dejarse absorber completamente por él y se inventa historias Así, la historia se mueve entre situaciones concretas de breves arcos dramáticos que hacen de cada capítulo un universo distinto, pero articulado con el resto. La voz del Mudo lleva lo que al principio parece una narración lineal, pero que en realidad es una narración simultánea.

«Las cotorras son como voces enloquecidas, las cachilas, en cambio, serían voces como más instruidas, portadoras de algo como sabiduría»

La vida rural del monte se hace sentir durante la secuencia de acciones que van conformando el relato. Quirós, desde la voz narrativa del Mudo, nos inserta en el mundo de la naturaleza silvestre, muy especialmente la de la fauna, en principio constituida por aves y monos, pero incluye gallinas, gallos, patos, charatas, cotorras, cachilas y yacarés, entre otros. La naturaleza termina convertida en una sucesión de acciones y situaciones en una atmósfera de hostilidad, cierto oscurantismo, torpezas, miedos e incertidumbres, en un ambiente que parece ser siempre el peor de los escenarios: “Sentí una bandada de cachilas: son gritos agudos, no tan molestos como los de las cotorras sino más bien delicados. Las cotorras son como voces enloquecidas, las cachilas, en cambio, serían voces como más instruidas, portadoras de algo como sabiduría.” Pero no existe la misma hostilidad en la realidad de la novela: allí no solo se cuenta extraordinariamente una historia, sino que además, siempre se tiene la sensación de avanzar, y al mismo tiempo, caminar en círculos.

 

Geraudí González Olivares (@GeraudiGonzalez) es crítica literaria, académica, autora de “microficción” y actriz

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  1. Pato
    11 febrero, 2018

    No me terminó de convencer esta novela ni el estilo de su autor, repite mucho determinadas palabras, no sé si lo hizo intencionadamente o por una casualidad.-

    1. Colofón Revista Literaria
      12 febrero, 2018

      Muchas gracias por su comentario. Determinar la intencionalidad del autor sería cosa de preguntarle a él o de comparar con el resto de su obra. ¡Saludos!

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