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Oscuridad y silencio o la luz del lenguaje: Umbra de Silvia Terrón

Umbra, la primera novela de Silvia Terrón, editada por Caballo de Troya, es una distopía en la que la mitad del mundo ha quedado gobernada por la oscuridad y el silencio. En el interior de ese territorio mudo y oscuro también se presenta otra división: una parte de la población tiene en su poder el ecoral, un mineral capaz de liberar palabras de otro tiempo y energía para producir luz, mientras que el resto de los umbrios debe recurrir al lenguaje táctil y al olfato de paredes y calles para encontrarse, comunicarse y sobrevivir. Escribir en el cuerpo, sentirse abrazados por el lenguaje, nombrar con las manos es el precio de la mudez. Del otro lado, los poderosos tienen el ecoral y a sus traductores.

La novela acusa la injusticia de un sistema de explotación que se mantiene invariable y eterno en la humanidad. El lenguaje es ahora la mercancía en disputa y el recurso de los ricos. Los despojados de la luz y las palabras deben ser aquietados, contenidos en un mundo humano mínimo que impida toda rebelión y caos. Se trata de reducir la humanidad, acotar el campo de la vida a necesidades básicas, a un plano de existencia de oscuros cuerpos domesticados.

La fuga.

Sin embargo, como toda distopía, la novela propone una fuga, una resistencia, un desplazamiento del orden impuesto. Se trata de la rebelión de las luciérnagas que rompen la frontera que separa la oscuridad de la luz para apropiarse del ecoral y devolverlo a los umbrios. Dejar al poder sin lenguaje y construir una nueva humanidad desde cero.

Sin embargo, más allá del trasfondo distópico de la narración, la novela se abre a múltiples reflexiones sobre el lenguaje. Éste es, sin duda, el gran protagonista de la obra. Cuando no se tiene ya voz, el cuerpo dibuja en la piel del otro, algo parecido a una palabra pero, ¿cuál es el alcance de ese roce lingüístico? ¿Cómo y qué puede comunicar un cuerpo cuando no hay voz? ¿Qué agrega la voz encallada en la piel? Éstos son algunos de los interrogantes.

Por otro lado, se nos aparece el ecoral, metáfora del cuerpo y recinto de la memoria que solo libera palabras ya usadas, sintaxis ajena con la que se pueda comunicar algo nuevo. Se trata de un mundo de viejas voces repetidas, con las que los traductores construyen voces a la medida. En un caso o en el otro, la voz se ha perdido para siempre.

Silvia Terrón, poeta y traductora, escribe una novela sobre la imposibilidad e insuficiencia de una humanidad sin voz. En consonancia con el tema, la escritura desborda en sinestesia, en imágenes capturadas en el lenguaje y desde la postura de un coro y una voz final incita a decir, si es que la voz aún tiene sentido.

Y es precisamente eso lo que finalmente ocurre en la novela: la pregunta por el sentido de la voz.

 

Lorena Pacheco es licenciada en Letras de la Universidad Nacional del Comahue (Patagonia, Argentina) e investigadora sobre poéticas migrantes en el tránsito Latinoamérica y España.

 

Silvia Terrón conversará con la editora de Impedimenta Libros, Pilar Adón, y Michelle Roche Rodríguez, directora de Colofón Revista Literaria el sábado 26 de octubre en la actividad Utopías, distopías, circunnavegaciones y alunizajes, organizada en conjunto con la Librería Cervantes y Compañía de Madrid. Es gratis, pero aquí puedes separar tu entrada:

https://www.eventbrite.es/e/entradas-utopias-distopias-circunnavegaciones-y-alunizajes-75696762053?ref=estw

 

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