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Tsunami: Un libro, como una ola enorme, se moja con la intimidad de 10 mujeres

La tradición literaria de occidente nos acostumbró a que la sensibilidad femenina era desagradable. A que las mujeres que escribían hacían el ridículo o eran indecentes; puesto que su experiencia era de menos valor que la de los hombres, aquellas que osaban compartirla eran neuróticas o desagradables. Anormales. Por esa razón, a la llamada literatura confesional —que incluye el género epistolar, los diarios, las memorias y toda suerte de narrativas, y poéticas, de lo íntimo— la crítica “canónica” la ha defenestrado. Durante la mayor parte del siglo XX, y me temo también que algo de esto queda en el XXI, la etiqueta de literatura confesional sirvió para menospreciar los libros escritos por mujeres promoviendo la idea de que sus obras o no eran arte o no deberían serlo. Los hombres escribían la narrativa épica. Y, las mujeres, se confesaban.

Después de siglos de demandar reivindicaciones que equiparen la agencia pública de ambos géneros, el feminismo ha aceptado que no hay una fórmula única para ser una buena feminista, como tampoco para ser mujer. Esa es la postura de la Tercera Ola auspiciada por la generación siguiente a las primeras lectoras de El segundo sexo de Simone de Beauvoir, conocidas, en contraste, como las de la Segunda Ola. (En la remota Primera Ola nadan las grandes reivindicadoras civiles desde Mary Wollstonecraft hasta las sufragistas.) La pluralidad de visiones y de demandas de la Tercera Ola, en donde la estrategia discursiva de mostrar la intimidad de las mujeres es fundamental, hace que el feminismo avance hacia un maremoto, trastocando con su violencia el entramado que conforma la realidad patriarcal. En el centro de ese mar crispado subyace la politización del relato íntimo, la pluralidad de los discursos y algunas corrientes divergentes. En la literatura, esto se ha traducido en un resignificar el alcance de la autoficción en términos que permitan desmontar los juicios sesgados. Marta Sanz reúne textos íntimos de diez escritoras españolas en la más reciente apuesta de la editorial Sexto Piso España: Tsunami: Miradas feministas. El objeto de este ejercicio es ensayar el cambio de paradigma que vincula a mujeres de tres generaciones diferentes en genealogías donde todas podamos reconocernos. Porque la anomalía nos acerca a la neurosis, la indecencia y —en mi opinión, lo peor:— al ridículo.

 

Buscar palabras nuevas.

Entre las “surfistas” que atendieron el llamado de la autora de Monstruas y centauras se encuentran, Flavita Banana, Laura Freixas, Sara Mesa, Cristina Morales, María Sánchez y Clara Usón. El texto de cada una de ellas impone su sello particular al libro, mediado también por la voz que cada una ha venido desarrollando en su obra. Hablan todas de sí mismas y de cómo han negociado su existencia dentro del patriarcado. Buscan palabras nuevas, y ex—céntricas para definir los viejos males sociales con la esperanza de que la consciencia de su desventaja de género pueda “achicar” otras heridas como las de clase, raza, procedencia, salud y opción sexual, entre otras.

“No me gusta el término ‘sororidad’ porque lo asocio con la iglesia católica”

Clara Usón

Cristina Fallarás, por ejemplo, escribe sobre su vulva para dejar en evidencia los dos relatos que se han hecho cargo del cuerpo de la mujer: “el de la virginidad y el de la pornografía”, según explicó en la rueda de prensa organizada para presentar el libro en Madrid. Pilar Adón refiere un caso personal de acoso. Nuria Barrios rememora sus dias en un colegio católico, con la Virgen María como modelo de comportamiento. Edurne Portela escribe sobre su madre, la base de su genealogía. Entre todas estas autoras y las nombradas en el párrafo anterior han tejido un libro singular en su heterogeneidad de un enorme valor performativo del yo político, puesto que no se trata solo de contar experiencias incómodas sino de subvertir las estructuras del patriarcado usando las palabras de las mujeres. “Hay que romper con la excepcionalidad del feminismo y hacer que permee a todos los ámbitos de la cultura”, dijo Portela. Las voces en este libro quiebran el cristal de la excepcionalidad y demuestran que lo único anormal es la normalidad.

Tsunami: Miradas feministas está basado en un ejercicio similar editado por Gabriela Jauregui y publicado por Sexto Piso México en donde intervienen 12 escritoras del país centroamericano, entre quienes se encuentran Margo Glantz, Cristina Rivera Garza y Yolanda Segura.

 

Michelle Roche Rodríguez (@michiroche) es narradora, periodista y crítica literaria. Es autora del libro de relatos Gente decente (Premio Francisco Ayala, 2017) y del ensayo Madre mía que estás en el mito (Sílex, 2016). Su página web es http://www.michellerocherodriguez.com

 

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