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Teoría King Kong de Virginie Despentes: La “monstruo” en tiempos del #MeToo

La colección de ensayos titulada Teoría King Kong de la escritora y cineasta francesa Virginie Despentes (Nancy, 1969) traza líneas de pensamiento fundamentales para socavar las estructuras del patriarcado contemporáneo. La segunda edición en castellano hecha por la editorial Random House llega justo a tiempo para insertar a la obra original de 2006 en la lista de lecturas cruciales de estos tiempos de #MeToo, movimiento que la misma autora considera una ruptura, aunque aún no haya servido para reformar a la sociedad. En mi opinión, el alcance intelectual de este libro de escasas 169 páginas supera el de su trilogía de novelas Vernon Subutex un ambicioso fresco social, al estilo de una Comédie humaine de Honoré de Balzac, donde evidencia el hundimiento de las políticas del bienestar en Francia mientras cuenta la historia de un viejo rockero que se convierte en el enfant terrible de una subcultura de raves. Esas tres novelas han vendido medio millón de copias. La edición en castellano de a tercera entrega coincide con la reedición de Teoría King Kong.

 

Lo político y lo íntimo.

El mayor valor de este libro es que avanza entre lo político y lo íntimo. Uno de sus grandes temas es el fracaso de la revolución sexual del siglo pasado, pues solo contribuyó a dar poderes parciales a ciertas mujeres, reforzando el patriarcado. Al tomar en cuenta los ejes de la violencia y el sexo, Despentes se refiere con frecuencia a la construcción de roles de género, desmitificándolos. Señala cómo se ha construido la masculinidad en exclusión del cuerpo de la mujer, lo cual le permite reinterpretar la violación —“un programa político preciso: esqueleto del capitalismo, es la representación cruda y directa del poder”— como algo (tristemente) esperable en una mujer que está en el exterior, puesto que se ha construido a lo femenino para el espacio privado.

“Su virilidad, su famosa solidaridad masculina, se construye a partir de esta exclusión de nuestros cuerpos (…) Es un pacto que reposa sobre nuestra inferioridad”

La prostitución y la pornografía representan interesantes puntos de análisis en el pensamiento de la artista francesa. “Las prostitutas forman el único proletariado cuya condición conmueve a la burguesía”, señala en un ensayo titulado “Durmiendo con el enemigo”, donde reconstruye el sexo pagado como el lugar donde confluyen las vulnerabilidades de ambos géneros. Cuando se refiere a la pornografía, comienza por señalar la hipocresía de las convenciones de quienes están en su contra y señala como el grave problema de fondo la agresividad con que se trata a las actrices de este género, dentro y fuera de la industria. “Lo que escribe realmente la historia del porno, lo que la inventa y lo define es la censura”, señala en “Brujas porno”. El ensayo es una excusa para hablar de la construcción viciada del deseo de la mujer como “monstruoso”, a lo King Kong. El valor fundamental de esta senda de análisis es el cuestionamiento del deseo de la mujer. Interpela a su público: ¿Cuál es el conocimiento sobre sí misma que ejerce una mujer cuando su deseo sexual está en poder del otro?

 

La polémica de la vida real.

Despentes se refiere a los grandes problemas que trata la academia feminista desde la polémica. No se trata de una postura ensayada, sino del lugar que la vida le reservó: ella conoce bien las desventajas de ser mujer porque vivió en el lado más bestia (y público) de su género: fue prostituta, punk, alcohólica y vivió en la calle. A los 17 años la violaron.

Como la intelectual española Amelia Valcárcel, quien advierte que si bien la globalización beneficia a las mujeres, no hay que perder de vista la situación de aquellas que habitan sociedades sin atención médica garantizada, que son víctimas del tráfico, la violación infantil o los matrimonios obligados, entre otras prácticas habituales en sociedades contemporáneas. En la prosa directa y sin tapujos de Despentes puede comprenderse por qué en la agenda del movimiento internacional y poliédrico que es feminismo se cruzan buena parte de las tensiones de la civilización. En su célebre primer párrafo hay una declaración de intenciones: “Escribo desde la fealdad, y para las feas, las viejas, las camioneras, las frígidas, las mal folladas, las infollables, las histéricas, las taradas, todas las excluidas del gran mercado de la buena chica. Y empiezo por aquí para que las cosas queden claras: no me disculpo de nada, ni vengo a quejarme”. Pero si solo fuera un alegato a favor de las mujeres poco fuera la revolución propuesta por Despentes, quien declara escribir también para los hombres “que no tienen ganas de proteger, para los que querrían hacerlo pero no saben cómo, los que no son ambiciosos, ni competitivos, ni la tienen grande”. Su objetivo en los ocho ensayos que integran el libro es desmontar la mitología que el capitalismo ha construido alrededor de los roles de género: “Porque el ideal de la mujer blanca, seductora que nos ponen por delante de los ojos es posible incluso que no exista”

 

Michelle Roche Rodríguez (@michiroche) es narradora, periodista y crítica literaria. Es autora del libro de relatos Gente decente (Premio Francisco Ayala, 2017) y del ensayo Madre mía que estás en el mito (Sílex, 2016). Su página web es http://www.michellerocherodriguez.com

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