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Operación masacre revive a Rodolfo Walsh y al mejor periodismo argentino

El 25 de marzo de 1977, Rodolfo Walsh escribió su tristemente célebre Carta abierta de un escritor a la Junta Militar y, horas más tarde de terminarla, se convirtió en un nombre más en la lista de desaparecidos de la dictadura militar de Argentina. Para ese momento ya era un intelectual de renombre por sus libros de investigación, entre los que se encuentran ¿Quién mató a Rosendo? (1965), Caso Satanowsky (1973) y, uno que lo convenció de cambiar la escritura de ficción por el periodismo: Operación masacre. La historia que en 1957 la editorial Sigla de Buenos Aires publicó en forma de libro, después de que el diario Mayoría reprodujera por entregas las conclusiones de sus investigaciones entre los meses de mayo y julio de ese mismo año. Ese mismo título engrosa ahora la lista de novedades de Libros del Asteroide. Se trata de un clásico. Leerlo explica por qué el autor argentino nacido en una provincia de Río Negro en 1927 es una pieza fundamental del periodismo latinoamericano. En la introducción al volumen firmada por Leila Guerriero se ofrece una medida de su universalidad: “Cuando faltaban ocho años para que un hombre llamado Truman [Capote] inventara aquello de la novela de no ficción, mucho antes de que se insinuara el cruce posible entre periodismo y literatura y a décadas de que alguien pensara en la posibilidad de escribir la palabra ‘arte’ junto a la palabra ‘crónica’, Walsh lo sabía todo”.

 

Masacre y ley marcial.

Operación masacre marcó el viraje definitivo de su autor desde la novela policial hacia la no ficción, aunque el libro se lee como una novela negra. También representa la evolución de su postura política desde exmilitatente de la agrupación de derecha Alianza Libertadora Nacionalista hacia la izquierda. El libro comienza cuando Walsh está en un café de La Plata y alguien le cuenta que hay “un fusilado que vive”. La historia es trágicamente simple. Seis meses antes, el 9 de junio de 1956, militares peronistas se levantaron contra el gobierno de la Revolución Libertadora. No tuvieron éxito, lo que en parte se debe a la ley marcial impuesta esa noche, que permitió a representantes del estado fusilar rápido a muchas personas. Entre esa gente se encontraba un grupo de civiles, apresados sin explicaciones en un apartamento de Florida donde se habían reunido para ver una pelea de boxeo. Fueron conducidos primero a una estación de policía y luego a un descampado donde los mataron. De las trece personas apresadas cinco murieron allí, pero siete sobrevivieron, la mayoría con heridas horribles “transformados en peligrosas pruebas vivas de una matanza por parte del Estado”, según puntualiza Guerriero.

“Mucho antes de que se insinuara el cruce posible entre periodismo y literatura y a décadas de que alguien pensara en la posibilidad de escribir la palabra ‘arte’ junto a la palabra ‘crónica’, Walsh lo sabía todo”

Se trata de un caso más de violencia policial Latinoamericana, pero el testimonio de los sobrevivientes impulsa a Walsh a investigar y descubre un detalle: cuando son apresados los trece hombres en Florida —quienes luego no reciben un juicio ni siquiera sumario antes de ser ejecutados— y otros tres que agarraron de la calle, pero luego soltaron antes de trasladarse al descampado, la ley marcial aún no estaba en vigencia. Esto lo descubre Walsh en el Libro de Locutores de Radio del Estado, donde consta que a las 23:56 de aquel 9 de junio, el locutor despide la transmisión hasta el día siguiente y que fue pasada la media noche cuando el gobierno alertó sobre el levantamiento de los peronistas y se estableció la ley marcial. Es decir, que los policías que apresaron a los trece hombres la aplicaron antes de antes de decretarse. “A las 24 horas del 9 de junio de 1956, pues, no rige la ley marcial en ningún punto del territorio de la Nación”, escribe Walsh: “Pero ya ha sido aplicada. Y se aplicará luego a hombres capturados antes de su imperio, y sin que exista (…) la excusa de haberlos sorprendido con las armas en la mano”. Walsh hace una investigación y monta una historia fascinante, vertebrada por lo que llamó un “sentimiento básico de indignación” por la brutalidad policial. Ese libro cambió su vida completamente y con su vida, la historia del periodismo argentino y también latinoamericano.

 

Michelle Roche Rodríguez (@michiroche) es narradora, periodista y crítica literaria. Es autora del libro de relatos Gente decente (Premio Francisco Ayala, 2017) y del ensayo Madre mía que estás en el mito (Sílex, 2016). Su página web es http://www.michellerocherodriguez.com

 

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