PR Clamor junio 3_I

El peso de las palabras: cuando la poesía se hace “#resistencia”

“Que cada palabra lleve lo que dice.

Que sea como el temblor que la sostiene.

Que se mantenga como un latido.

No he de proferir adornada falsedad ni poner tinta dudosa

ni añadir brillos a lo que es.

Esto me obliga a oírme. Pero estamos aquí para decir verdad.

Seamos reales.

“Ars poética”, Rafael Cadenas

 

Casi una centena de días tienen los venezolanos protestando en las calles para cambiar las cosas en su país. Le han dado la vuelta al mundo las fotos de los guardias nacionales y los miembros de la policía bolivariana arremetiendo contra civiles, la mayoría de ellos estudiantes que van a la vanguardia de las marchas de oposición. Da la sensación de que en las ciudades del país se ha desatado una guerra civil que exacerba la crueldad y la entinta de política en un país donde ya la delincuencia “común” se cobra anualmente unas 20.000 vidas.

Pero no todas las formas de protesta son brutales. El Laboratorio Ciudadano de Protesta No Violenta ha puesto en práctica en Venezuela una serie de iniciativas en la que destaca la de un grupo de escritores, poetas en su mayoría que usan la fuerza de la palabra lírica para llegar a través de las manifestaciones culturales hasta las zonas populares, donde se encuentran los habitantes que peor la están pasando por la crisis financiera que azota al país. Las iniciativas propuestas por el organismo civil están sustentadas en los lineamientos presentados por el Centro para la Acción y la Estrategia No violenta redactados en 50 puntos fundamentales que se formularon hace una década durante las protestas en Belgrado (Serbia).

Entre las medidas que ha tomado el grupo conformado en su mayoría por artistas y creadores, que también se conocen como #PoesíaResistencia, están las de organizar marchas para llevar cartas con peticiones, reproducir en tamaño real a los caídos, convertir el espacio público en taller de producción de carteles y la organización de “madrugonazos” y aglomeraciones “espontáneas”, que localizan a quienes se posicionan contra el gobierno en puntos estratégicos de Caracas como Plaza Venezuela y la Avenida Baralt para hacer visible su indignación durante, al menos, diez minutos. Una de sus acciones más llamativas se llama “Dale letra”, que convierte a sus seguidores en pancartas humanas, donde cada persona representa una letra del alfabeto y en colectivo se van construyendo mensajes en el sitio. La primera actividad de este tipo se llamó Clamor Poético y se realizó e pasado 3 de junio. “La acción no violenta modifica la estructura cognitiva y emocional de la gente”, señala el comunicado en el que se establecen las razones del Laboratorio Ciudadano para fomentar este tipo de protesta y que firma la profesora de la Universidad Central de Venezuela, Gladys E. Villaroel.

Todas las actividades emprendidas se multiplican exponencialmente a través de una enrome trama de redes sociales que visibiliza sus resultados a las masas. La palabra poética está en la calle y la tecnología la hace omnipresente. Ha comenzado a deletrear la palabra “libertad”.

 

A la fotógrafa Silvia Fariñas pertenece la imagen de la actividad Clamor Poético, hecha el día 3 de junio, que encabeza esta nota. El primer video presentado en esta nota fue cedido por el Laboratorio Ciudadano de Protesta No Violenta. La otra pertenece al medio digital independiente Efecto Cocuyo, el cual te recomendamos que leas aquí.

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