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Peio Riaño

Peio H. Riaño: Absolutamente todas las instituciones artísticas de España deben actualizarse

El ensayo Las invisibles: ¿Por qué el Museo del Prado ignora a las mujeres? escrito por Peio H. Riaño surge de su interés como periodista cultural por desenmascarar la misoginia atávica dentro de las instituciones culturales públicas a través de ejemplos concretos. El libro, que aboga por la renovación del museo más representativo de España con atención a criterios de igualdad de género, está escrito con la misma atención a los detalles y las paradojs que se lee en el artículo “Académicos insumisos”, en donde analiza los libros de algunos miembros de la Real Academia de la Lengua Española para probar que ni ellos mismos siguen los consejos de la Gramática Española publicada en 2013, en específico cuando se refiere a la acentuación del advervio “sólo”, que le hizo merecedor del premio de Periodismo Cultural José Luis Gutiérrez en 2014.

Riaño ha publicado también las crónicas Gioconda: El reflejo de un mito (2013) y el ensayo visual Conductas envenenadas (2007). En 2007 publicó la novela todo lleva carne y, en colaboración con Sonia Pulido, el libro de cuentos ilustrados Chronorama. Ahora, mientras promociona Las invisibles y ejerce su oficio en la sección de cultura de El País, también trabaja sobre varias líneas de investigación vinculadas a las crónicas del patrimonio en tiempos de la guerra civil.

 

—¿Cómo se te ocurrió la idea de hacer este libro?

—Fruto de las lecturas de historiadoras como Linda Nochlin y Griselda Pollock, así como de Marián Fernández Cao. Ellas iniciaron un camino pendiente: la feminización de los museos. Yo he recogido su interés y le he dado un enfoque concreto: por qué el Museo del Prado ignora a las mujeres.

 

—En Las invisibles señalas varias formas en las que el patriarcado ha naturalizado una visión sobre lo femenino en el arte, por un lado, y, por el otro lado, te refieres al predominio de los hombres en las instituciones culturales. ¿Qué te parece lo más urgente por resolver primero?

—En 2007 se aprobó la Ley de Igualdad, han pasado 13 años y las instituciones culturales públicas deberían estar cumpliendo esa ley en todas sus dimensiones, desde los presupuestos al organigrama, pasando por el Plan Director. En este sentido, estos centros culturales deben incorporar en sus relatos y en sus visiones una lectura que no excluya a las mujeres, ni artistas ni visitantes. Es necesario que acabemos con esta situación.

 

—La experiencia del arte está en plena revisión en todas partes del mundo, cada vez más instituciones apelan a la multiculturalidad y me pregunto si las estrategias de visibilización de lo femenino en el museo (el Prado o cualquier otro en España) permitirían abrir la puerta para la relectura desde otras perspectivas (las provenientes de América Latina, por ejemplo; de Àfrica o de la historia cultural de Al-Andalus, tan cerca y tan lejos).

—Creo que la reconversión política de urgencia del Museo del Prado, como del resto de instituciones públicas y privadas de este país, hará de estos centros lugares accesible al siglo XXI. Es un retraso de dos siglos. Hemos visto cómo la ciudadanía ha reclamado en la última década a las instituciones políticas la regeneración de sus planteamientos y fundamentos, ¿por qué los museos no emprenden ya su regeneración? La revisión bajo los parámetros feministas de estos centros implicará la apertura a otras realidades que acabarán con el clasismo y el racismo, además del machismo. El Prado también debería estar implicado en la lucha contra la emergencia del fascismo.

 

—¿Qué experiencias en museos de otros países o de España crees que deberían tomarse en cuenta para traer el Prado del siglo XIX al XXI?

—Un buen ejemplo y reciente es el Museo de Orsay, que hace un año cambió los títulos de los cuadros con ecos racistas en plena reflexión crítica sobre el pasado colonial del país. Cómo no va a hacer algo similar el Prado para incluir a una mitad de la población que se empeña en no atender. Ten en cuenta todos los anacronismos que defiende el Prado y que en el último año desde la sociedad se están denunciando para ser corregidos, desde la salida de una pintora a sala a textos que insultan a pintoras por su aspecto físico.

 

—¿Qué obras de artistas mujeres crees que si se incluyeran ahora en las salas del Prado cambiarían la manera que tenemos de ver la historia del arte?

—Creo que es un error injustificable que Rosario Weis no esté en sala, como también es una falta grave que el Prado no atienda a las posibles compras de sus obras. En el libro hablo de una en concreto que tienen localizada pero no adquieren. No es justificable que en los últimos diez años el museo haya comprado tres pinturas de tres mujeres por 70.000 euros y haya invertido más de 20 millones de euros en comprar obra de más de 120 artistas hombres. Ni siquiera invirtieron el premio en metálico del Princesa de Asturias en compra de obra de artistas mujeres.

 

—¿Qué otra institución artística española crees que deba llevar acabo una actualización semejante a la que te gustaría ver en el Museo Prado?

—Todas. Absolutamente todas. La situación del Museo Reina Sofía también es insostenible.

 

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