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Orhan Pamuk: Adultez, modernidad e ideas en La mujer del pelo rojo

Cuando su padre los abandona a él y a su madre, un chico decide ponerse a trabajar como aprendiz de pocero con el enigmático maestro Mahmut Usta que tiene un contrato para penetrar en una explanada de un pueblo en las afueras de Estambul donde se construirá una fábrica de telas. Se trata del antiquísimo oficio de cavar huecos en la tierra árida para encontrar agua, que todavía en el año 1985, fecha en que comienza esta historia, estaba envuelto en el misticismo casi chamánico del pasado tribal de las sociedades del Medio Oriente. Entre el protagonista y Mahmut Usta pronto se establece una relación paterno-filial que encontrará su catalizador en la figura de una misteriosa mujer con el pelo rojo.

Dividida en tres partes que podrían identificarse con las edades de la vida —juventud, adultez y vejez— La mujer del pelo rojo, el libro más reciente de Orhan Pamuk, combina el género del bildungsroman con el formato de la novela de ideas. La obra —traducida al castellano por Pablo Moreno González y editada por el sello Literatura Random House— se fundamenta sobre el tema universal de la relación entre el padre y el hijo, muchas veces tratado en la literatura por autores tan diferentes como Paul Auster en La invención de la soledad (1982), Iván Turguéniev en Padres e hijos (1860) y Franz Kafka en su Carta al padre (póstuma, 1952). Pero, en realidad, apunta a una profunda reflexión sobre la identidad personal y los cambios durante de la vida. “Cuando no hay nadie que te observe, ese otro ser que llevas oculto en tu interior puede emerger y actuar a su antojo. Pero cuando tienes cerca un padre que te vigila, esa otra persona permanece encerrada dentro de ti”, escribe el turco ganador del Premio Nobel de Literatura en 2006.

Funciones del mito.

Pamuk se sirve de dos mitos fundacionales, uno de Occidente y otro de Oriente, para construir la fibra simbólica de la relación del protagonista con el padre. El primero es el de la tragedia de Sófocles, Edipo rey; el segundo es la historia de Rostam y Sohrab contada por el poeta persa Ferdousí en el poema épico del Shahnameh o Libro de los Reyes. En Edipo rey, un hijo —sin saber— mata a su padre y se casa con su madre y, en el Shahnameh, un padre —sin saber— mata a su hijo. Sobre la dificultad de trabajar con imágenes literarias tan antiguas y su intención de establecer que siguen presentes en La mujer del pelo rojo, Pamuk habló durante su visita a Madrid. “El problema con las novelas filosóficas es lo difícil que resulta conectar el mito con la realidad. Hay que avanzar rápido en la novela y se hace difícil establecer ese vinculo”, dijo durante una presentación en la sede de Fundación Telefónica. Añadió que el escritor que mejor se las arregla para hablar de lo esencial, aplicarlo a la realidad y satisfacer los estándares de realismo es Fiódor Dostoyevsky: “En su obra, los estados de ánimo, los ideales, los movimientos de la humanidad y las grandes temas pasan al realismo por medio de detalles muy prácticos. El talento del escritor está en hacer que vaya rápido el ondular del péndulo entre lo muy particular o realista y las grandes ideas. Esa transición entre lo particular y lo universal debe hacerse de manera fluida”.

“El talento del escritor está en hacer que vaya rápido el ondular del péndulo entre lo muy particular o realista y las grandes ideas. Esa transición entre lo particular y lo universal debe hacerse de manera fluida”

Menos exitoso que el relato mitológico mezclado con la fábula en La mujer del pelo rojo es el intento de Pamuk por establecer la relación entre la maduración personal del personaje y el desarrollo urbano de su ciudad natal, Estambul. Por eso, cuando la mujer del pelo rojo se entera de que al protagonista lo abandonó su padre, le dice: “Búscate otro. En este país tenemos muchos padres. El padre Estado, Dios padre, el padre ejército, el padrino de la mafia… Aquí no se puede vivir sin padre”. La intención política de se comentario, así como de otros similares en la novela queda menos clara.

Madurar la ciudad.

La ciudad de Estambul es otro personaje de esta historia, agobiado por su urbanización acelerada que sirve de espejo al proceso de desarrollo personal del protagonista, quien comienza la novela declarando su intención fallida de convertirse en escritor —“yo, en realidad, quería ser escritor”— y termina decantándose por la profesión de ingeniero geólogo y contratista. Y ese oficio justamente lo que le convierte en un personaje privilegiado para hablar de los cambios sobre la dermis, más que de la epidermis de su ciudad, que también son sus cambios propios de personaje.

“Si hay alguna obligación que tiene un novelista es establecer esa conexión entre lo particular y los ideales que flotan en el ambiente”

“Las grandes ideas son lo importante dentro de la vida secular”, explicó Pamuk en la charla antes citada: “Están allí pero cuanto más modernos nos volvemos los perdemos, entreteniéndonos en los pequeños detalles de nuestra vida. Si hay alguna obligación que tiene un novelista es establecer esa conexión entre lo particular y los ideales que flotan en el ambiente”. La mujer del pelo rojo apunta a las grandes ideas desde temas que han marcado gran parte de la obra del autor nacido en 1952, como la figura paterna, las relaciones entre Oriente y Occidente, así como la historia reciente de Turquía.

 

Michelle Roche Rodríguez (@michiroche) es narradora, periodista y crítica literaria. Es autora del libro de relatos Gente decente (Premio Francisco Ayala, 2017) y del ensayo Madre mía que estás en el mito (Sílex, 2016). Su página web es http://www.michellerocherodriguez.com

 

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  1. Eyra
    22 abril, 2018

    Gracias por hablar de este libro. Anotado en mi lista de próximos por leer.

    1. Colofón Revista Literaria
      23 abril, 2018

      ¡Creemos que te puede gustar mucho, Eyra! Gracias a ti por leernos.

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