principal sigo aquí

Sigo aquí: las diecisiete maneras en que Maggie O’Farrell venció a la muerte

La sensación que tengo es como

si me hubiera deslizado por una fisura

¿Y si la existencia no fuera más que el constante pero ordinario desafío a la muerte? La violencia contenida de uno o varios hombres. La torpeza de nuestro andar sobre el mundo. Los riesgos que tomamos para desafiar a la rutina. Las condiciones crónicas. Los malos entendidos. Los accidentes. Estos episodios son, a la vez, maneras de ceñirnos a la existencia y el material literario con el cual la irlandesa Maggie O’Farrell (1972) construye la singular colección de diecisiete textos autobiográficos titulada Sigo aquí. El volumen traducido por Concha Cardeñoso Sáenz de Miera y publicado por Libros del Asteroide —el tercero de O’Farrell en el catálogo en esta editorial— toma su nombre de una cita de la única novela escrita por Sylvia Plath, La campana de cristal, cuya primera edición apareció en Reino Unido, en 1963, unos meses antes de que la autora estadounidense cometiera suicidio.

La columna vertebral de Sigo aquí es la apremiante posibilidad de palmarla. “Las experiencias cercanas a la muerte no son nada único ni excepcional. No son tan raras; me atrevería a afirmar que todo el mundo las ha tenido en algún momento, aunque no se diera cuenta”, explica la también autora de las novelas La primera mano que sostuvo la mía (2010) y de Tiene que ser aquí (2016). El lenguaje cuidado y sincero de cada episodio muestra cómo el testimonio más rotundo de la vida son las sensaciones de dolor y de miedo, ambas causadas por la manera casual que tiene la muerte revelar su cercanía.

Sigo aquí presenta episodios que abarcan desde la niñez de la escritora hasta la infancia de sus tres hijos; un arco que comienza en 1975 y llega hasta el presente. Las partes no siguen orden cronológico y no queda claro el criterio de la autora para establecer la organización, más allá de su destreza en el uso del suspenso. Lo que sí resulta evidente es la estructura en tres actos que emula la progresión de una vida entre las etapas que van desde la niñez, marcada por una lesión cerebelosa —“el tiempo que pasé en el hospital es la visagra de la que cuelga mi infancia”, explica—, a la juventud y, luego, hasta la adultez; cada parte de la vida marcada por los desafíos propios que se le presentan a una mujer que “nunca ha sabido calcular la distancia entre ella y el resto del mundo, tampoco el espacio que ocupa ni el margen que necesita alrededor”.

Deslizarse por una fisura.

Entre todos los estadios del ciclo destaca la maternidad como escenario de las responsabilidades más apremiantes de la feminidad adulta. Y es justamente en su retrato de la maternidad como fuente constante de preocupación donde las reflexiones de O’Farrell alcanzan mayor profundidad. Cuando está a punto de parir a su primer hijo e intenta explicarle a un médico que, debido a una enfermedad que padeció a los ocho años, no puede tener un alumbramiento natural anota: “Lo que me horrirzó no fue que el señor C. se negara a hablar de mi caso, por no mencionar la programación de la cesárea, sino la insinuación de que yo fingía una enfermedad por cobardía y pretendía engañarlo para tener un parto fácil. Eso y su desquiciante actitud arrogante e intimidatoria”. Más adelante, cuando tiene un aborto espontáneo, entre su primer y su segundo hijo, la ruda sinceridad desnuda de su juicio sobre las sociedad patriarcal, como un escalpelo corta la piel: “Existe una corriente de pensamiento en el mundo que espera que las mujeres superen el aborto como si no hubiera pasado nada, que lo metabolicen rápidamente y sigan con su vida. (…)

“Y yo digo: ¿por qué?”.

Como la música que adormece a las bestias salvajes, la voz de O’Farrell distrae a la muerte. El lector la escucha como al corifeo de una contra-ideología que preconiza la importancia, no de gozar de la vida hasta el último segundo, sino de buscar con ahínco las fisuras para deslizarnos fuera del sueño eterno.

 

Michelle Roche Rodríguez (@michiroche) es narradora, periodista y crítica literaria. Es autora del libro de relatos Gente decente (Premio Francisco Ayala, 2017) y del ensayo Madre mía que estás en el mito (Sílex, 2016). Su página web es http://www.michellerocherodriguez.com

 

Tags:
0 shares

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *