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Mercedes Palacios: Deberían hacerse más esfuerzos de divulgación en los colegios sobre el trabajo de las mujeres

La ilustradora Mercedes Palacios es la autora del álbum Visionarias. Inventoras desconocidas, en donde, a través de un compendio de breves biografías, se destaca el papel de 33 mujeres en la ciencia, entre el siglo XVIII y el XX, en España y el resto de Europa, así como en Estados Unidos. La obra cuenta con un prólogo de la doctora en Matemáticas Marta Macho Stadler, en donde señala la posibilidad de que muchos científicos varones se hubieran podido encumbrar en su profesión gracias a la relación parasitaria con sus parejas, hermanas o madres. “En cualquier actividad creativa siempre ha habido mujeres. Antes de la existencia de registros legales, nadie puede negar la participación femenina en la generación de ideas, nadie”, enfatiza Macho Stadler, también administradora de la ONG Mujeres con ciencia.

El proyecto Visionarias comenzó como un interés personal de Palacios y tomó cuerpo a partir de la plataforma de actividades en redes sociales llamada Inktober que le permitió, durante todo el mes de octubre del año 2017, hacer un dibujo al día de mujeres que contribuyeron con sus inventos al progreso del mundo. Entre las más “visionarias” más interesantes se encuentran la inglesa Ada Lovelace, que inventó el lenguaje de programación hace dos siglos, la estadounidense Amanda Thedosia Jones, que inventó el envasado al vacío, o la española Concepción Aleixandre que fue pionera de la ginecología en su país.

 

—¿Por qué preferiste hacer un libro dedicado a las mujeres en la ciencia y no en cualquier otro ámbito profesional?

—No fue nada preparado. La motivación para hacer este libro vino de manera totalmente fortuita. Encontré un titular en una web que decía que el limpiaparabrisas lo había inventado una mujer, Mary Anderson, y me sorprendió tanto mi propio desconocimiento del tema que enseguida me puse a buscar más información sobre ella y después encontré a muchas otras mujeres inventoras. Sentí la necesidad de ilustrar y contar sus historias, porque la información sobre ellas es escasa y está “escondida”. Me parecía que debía hablar mucho más sobre ellas y que la ilustración podía ayudar a divulgar sus historias, porque es un mecanismo de comunicación muy potente.

 

—¿Qué mujer en Visionarias te impresionó más?

—Sybilla Masters. Me topé con una referencia a ella en un artículo en inglés muy de pasada. Cuando a principios del siglo XVIII quiso patentar su prototipo, se adelantó a su tiempo, porque eso no era normal en el sistema burocrático de las colonias americanas. Así que viajó sola hasta Londres para que el Rey Jorge I reconociera la patente en nombre de su marido, Thomas Masters. Su historia es un ejemplo de todos los obstáculos que tuvieron que sortear muchas mujeres y que a pesar de ello, no cesaron en su empeño y siguieron adelante con sus ideas. Las mujeres en Visionarias son ejemplos de personas fieles a sí mismas, muestras de fortaleza, perseverancia y sobretodo lucha por conseguir sus objetivos.

 

—¿Qué ha sido lo más difícil de este trabajo?

—Lo más difícil fue hacer la selección de las mujeres que iban a componer el libro. Tenía el esquema preparado de unas 50, pero por espacio tuve que reducirlo a 33, que son las que ahora componen la obra.

 

—¿Qué le recomendarías al ministerio de Educación o al de Cultura y Deportes con el objeto de visibilizar el trabajo de las mujeres en las ciencias (en las artes, el deporte…)?

—Deberían hacerse más esfuerzos de divulgación en los colegios realizando charlas y actividades en las aulas. Un ejemplo de toda esta labor que da muy buen resultado son las actividades que organiza la plataforma 11 de Febrero, que es el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Recuerdo que en mis libros de texto, cuando se nombraba a una científica se citaba a Marie Curie, de refilón, entre muchos referentes masculinos. Según tengo entendido esto sigue siendo más o menos así. A lo mejor habría que empezar a cuestionarse si se incluyen suficientes referentes de mujeres en los libros de texto. En la etapa de estudiante, cuando debes decidir sobre tu futuro profesional, los referentes son importantes. Si eres una niña y no te enseñan que las mujeres somos capaces de hacer ciencia también no podrás verte reflejada ni imaginarte haciendo lo mismo.

 

—¿Te has sentido alguna vez invisibilizada en tu trabajo?

—Recuerdo uno muy significativo que me sucedió en una reunión de trabajo con un cliente para una campaña publicitaria. La reunión se hacía en la sede de la empresa en cuestión y acudieron los responsables de la producción gráfica, es decir: los impresores. Empezamos a hablar de cómo coordinarnos para hacer las entregas del material gráfico, que eran mis ilustraciones, y que todo cuadrara para la fecha de lanzamiento de la campaña. Los impresores me ignoraron en todo momento, cuando decía algo o preguntaba sobre el formato, tamaño o especificaciones en que tenía que entregar mi trabajo. En lugar de dirigirse a mí para contestar a mis preguntas, respondían mirando a un representante de la empresa. Había dos representantes, una mujer y un hombre. Estas dos personas hablaban con él y no con ella, que también era su cliente. La guinda fue cuando comenzamos la negociación sobre los tiempos de entrega. La empresa (como sucede más veces de las quisiéramos) nos dio un margen de tiempo muy justo y todos teníamos que hacer un esfuerzo para poder sacar el trabajo adelante. La única vez que los impresores se dirigieron a mí fue cuando señalé cuánto tiempo necesitaba para hacer las ilustraciones. Y fue para decirme: “Pero si esto son dibujitos, ¿cómo vas a tardar tanto en hacerlo?”. Ya no sólo me ignoraron por ser mujer, además menospreciaron mi profesión. Cuando algo así te sucede te quedas en “shock” porque no entiendes el porqué de ese desprecio.

Michelle Roche Rodríguez (@michiroche) es narradora, periodista y crítica literaria. Es autora de la novela Malasangre (Anagrama, 2020)del libro de relatos Gente decente (Premio Francisco Ayala, 2017) y del ensayo Madre mía que estás en el mito (Sílex, 2016). Su página web es http://www.michellerocherodriguez.com

 

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