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Mark Strand: «La poesía apela directamente al intelecto y desde allí construye el sentimiento»

Tres años antes de morir, Mark Strand decía que quería dedicarse a las artes plásticas. Este fue el tema que nos ocupó en 2011 cuando fue a Caracas a presentar un poemario suyo que había editado entonces el sello independiente Bid & Co, Nada ocurra. Al final de su vida, el autor estadounidense nacido en Canadá en 1934 asumía la experiencia literaria como una asfixiante, por eso quería volver a la manifestación estética que primero lo cautivó en la vida: la plástica. “Me veo a mí mismo como un estudiante de arte que por equivocación terminó escribiendo poemas”, dijo quien fue también profesor de la Universidad de Columbia.

Por esos días, el ganador del Pulitzer en el año 1999 se dedicaba a hacer collages en pequeño formato quería cambiar su apartamento en Nueva York por un piso en Madrid. Soñaba con una vida tranquila. Pero la poesía le invitó a habitar el espíritu y strand falleció el 29 de noviembre de 2014. Yo aquí me acuerdo de lo que le pregunté aquella vez y pienso que, quizá, ya entonces la poesía preparaba la mala pasada a sus lectores.

– ¿Por qué decidió dejar la literatura y dedicarse a las artes plásticas?

– Ya escribí todos los poemas que quería; además, la poesía es muy exigente y no puedo darle la energía que le daba antes. Ahora me divierto más cuando hago collages, porque es una manera distinta de pensar, más relajada que la experiencia literaria. Escribir poesía me generaba mucha ansiedad; a veces me levantaba por las mañanas preguntándome cómo iba a resolver un poema y no creo haber resuelto satisfactoriamente ninguno de ellos, pues mi idea de la lírica es tan alta que siempre me sentí por debajo, lo que me frustraba mucho.

– ¿Qué puede expresarse en el arte que no puede decir un poema?

– El medio visual se comunica de forma no verbal y apela directamente a los sentidos, como consecuencia de los sentimientos, mientras que la poesía apela directamente al intelecto y desde allí construye el sentimiento. Un poema construye sentimientos con palabras.

«No puedo hablar por los demás países, pero la escena de la poesía en Estados Unidos está muy fragmentada. Siempre he sentido que estoy afuera de todo esto, yo tengo mi propio movimiento literario, pues no quiero ser identificado con una corriente porque ésta terminaría escribiendo mis obras»

– ¿Qué conexión hay entre su trabajo como profesor universitario y su poesía?

-Enseño sobre las figuras literarias y los escritores que me gustan -Whitman, Dickinson, Kafka o Beckett-, pero esto no influencia mi escritura.

– ¿Puede la gente aprender a leer poesía?

– Si eres más o menos inteligente puedes aprender a leerla, pero no creo que puedas aprender a escribirla; nadie puede enseñar a escribir buenos poemas a alguien que no tiene talento.

– Hay personas a las que no les gusta leer poesía traducida, ¿es usted una de ellas?

– Serían muy limitadas mis alternativas literarias si me rehusara a leer poesía. Es cierto que cuando traducen tus textos las palabras sufren un cambio, pero si quien te traduce es un poeta mejor que tú, entonces te conviertes tú mismo en un mejor poeta… ¡Y en una lengua que no es la tuya!

-Su primer poemario se publicó en 1964 y desde entonces se han sucedido varios movimientos literarios, ¿hay alguno con el que se identifique en estos casi 50 años?

– No puedo hablar por los demás países, pero la escena de la poesía en Estados Unidos está muy fragmentada. Siempre he sentido que estoy afuera de todo esto, yo tengo mi propio movimiento literario, pues no quiero ser identificado con una corriente porque ésta terminaría escribiendo mis obras.

 

Michelle Roche Rodríguez (@michiroche) es narradora, periodista y crítica literaria. Es autora del libro de relatos Gente decente (Premio Francisco Ayala, 2017) y del ensayo Madre mía que estás en el mito (Sílex, 2016). Su página web es http://www.michellerocherodriguez.com

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