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la isla desierta

Las líneas que llevan a La isla desierta de Cristina Matas

La línea recta sigue, se dobla, voltea, prosigue, se enrosca. A veces sus formas son agudas, otras redondeadas. Puede tener forma de zigzag o de zigurat, o de castillo con foso y torre. La línea, que es la del horizonte, se puede fragmentar en lluvia o formar plantas. Se transforma en olas tranquilas o en enrevesado garabato. Puede ser sol, el erizado espinazo de un cocodrilo, una escalera o las estrellas de un cuelo oscuro. Puede ser hendidura profunda o sombra. La línea dibuja viñetas que acompañan a las otras viñetas.

Porque la viñeta puede ser ilustración y también un texto cortísimo que describe un trance. En Una isla desierta están las escritas por Cristina Matas y las dibujadas por Myriam Cea. Y en el caso de este libro, ambas se van transformando página a página. Y es que transformación es la palabra clave de este libro en el que todo va cambiando línea a línea. Línea dibujada o línea escrita.

Una isla desierta puede ser considerado un libro de minificciones con un tema común, o un relato largo formado por fragmentos, holones que pueden ser leídos independientemente o como parte de un todo. Podemos considerar cada texto como parte de un ciclo narrativo en el que personajes, situación y geografía se repiten a la vez que incorporan adiciones.

Todo parte de un bosquejo que un alguien hace de una mujer en una isla. Hay un autor/personaje que hace un comic. A partir de allí se desarrollan las aventuras de una mujer que no se queda en dos dimensiones, así que se va buscando su vida. El libro de Cristina Matas es una muestra de literatura robinsoniana, y como suele suceder en este género, lo que comienza como una situación imprevista termina siendo un aprendizaje.

La diferencia es que la nuestra es una robinson feminista, no solo femenina. La náufraga no es víctima, hundida, desamparada; no ha salido mal ni está perdida ni abandonada. La náufraga está en su islote y hace lo que quiere, no lo que marca la doxa sobre lo que se debe hacer en una isla desierta.

En la isla, de la que pareciera que nadie quiere salir, están la náufraga, un lagarto/lagartija, la palmerita de rigor y algunas botellas, pero sobre todo muchas ideas de cómo debe vivir una mujer.

Como son viñetas, las metamorfosis no solo son constantes, sino también fáciles. La palmera puede ser un yo o una ella. El lagarto pasa a ser lagartija, dragón o cocodrilo. Hay también apariciones: hormigas, olas, Atenea, una monja censuradora y una clara maestra estimulante. También están Anfitrión y Poseidón, delfines y Tritón, Salacia y Neptuno (porque a veces aparece el griego y otras el romano); así como Gea, un remero tonto y una ballena. Faltaría más que no tuviéramos una ballena en una isla desierta.

Todos estos personajes, peripecias y situaciones nacen a partir del dibujo de una mujer en una isla con palmera y lagartija, que Cristina Mata y la náufraga convierten en buena vida, disfrute, mucha ironía, calma, despreocupación. Esto es, en literatura.

 

Violeta Rojo (@violetred) es académica de la Universidad Simón Bolívar de Venezuela e Individuo correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española. Ha publicado: Mínima expresión. Una muestra de la minificción venezolana (2009), Breve manual (ampliado) para reconocer minicuentos (2009); con Héctor Abad Faciolince y Carlos Leáñez Aristimuño, Antología de la novísima narrativa breve hispanoamericana ( 2008) y la biografía Teresa Carreño (2005), entre otros libros.

 

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