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La sensible luz de los versos de Nuria Barrios

Al decir “luz de la dinamo” pensamos en una bicicleta y la luz autónoma, irregular y sensible que produce ese pequeño generador en la rueda a partir de su movimiento. Es una luz siempre disponible que varía su intensidad según el pedaleo. Es una luz que se genera a partir del giro constante de un círculo (rueda). Es una luz delicada que puede alumbrar un paseo o recorrido por la noche. Una luz que alumbra y genera sombras. Una luz que remite también a algo infantil y frágil.

Precisamente esas ideas están contenidas en el poemario La luz de la dinamo, de la española Nuria Barrios, texto ganador del VII Premio Iberoamericano de Poesía Hermanos Machado y editado por la Fundación José Manuel Lara.

Barrios (Madrid, 1962) es escritora y doctora en Filosofía. Ha publicado poemarios Nostalgia de Odiseo (2012) y El hilo de agua (2004); las novelas El alfabeto de los pájaros (2011) y Amores patológicos (1998); las colecciones de relatos Ocho centímetros (2015) y El zoo sentimental (2000), y el libro de viajes Balearia (2000). Además, Barrios es la traductora al español del novelista irlandés John Banville. La luz de la dinamo, según su autora, es la segunda entrega de una trilogía con la que explora los temas de la vida, la muerte y el dolor a través de distintos géneros. La primera entrega fue el libro de cuentos Ocho centímetros y la tercera será una novela.

El veredicto del jurado del VII Premio Iberoamericano de Poesía Hermanos Machado dice que le otorgaron el premio a La luz de la dinamo porque presenta “una mirada original y llena de contrastes, a veces emocionada, a veces distante, que trata de los grandes temas –el amor, la infancia, la muerte– desde una perspectiva desinhibida, ligada a la vida actual o recreadora de la tradición pasada por la ironía”.

El poemario de Barrios comienza con este epígrafe:

“Por la luz de la dinamo

que rescata de las tinieblas

la vida temblorosa”.

Desde el título y el epígrafe la autora pone sobre el papel al lector la perspectiva y la tarea que se propone este conjunto de poemas: son textos que buscan iluminar esas zonas a veces poco claras, grises, oscuras o nebulosas de la vida, como el amor, la infancia o la muerte. Pero esta luz es una tenue, delicada, que no va a deslumbrar o encandilar; al contrario, quizás genere más sombras y dudas, pero nos deja ver que la vida está llena de ese claroscuro. La poeta, en principio, busca, trata de poner sobre el papel la conciencia de.

La luz de la dinamo está compuesto por tres partes que representan esos tres temas vitales del poemario: el amor, la infancia y la muerte. Así, se presentan tres grupos de textos con los nombres de “Entre un antes y un después”, “Las niñas bonitas” y “Una gota de resina”. Las secciones se completan entre sí pero, al mismo tiempo, el lector puede prescindir de la bitácora lineal. Cada una contiene a la otra. Justamente, porque infancia, amor y muerte se contienen una a la otra.

La luz de la dinamo, como la rueda de la bicicleta y sus rayos, como un artefacto circular, se mueve y produce sentidos y así remite a esa presencia constante, cotidiana del amor, la infancia y la muerte en la vida. Como algo de lo que no podemos escapar. Que está allí. Así que pedaleamos y tratamos de iluminar esas zonas al menos para saber que están. Y estos versos son una luz sensible que intentan alumbrarlas, que tratan de rescatar de las tinieblas la vida temblorosa.

 

Diajanida Hernández (@diajanida) es profesora de la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela (UCV), editora y periodista cultural. Cursó la licenciatura en Letras y la maestría en Estudios Literarios en la UCV. Ha escrito para el diario El Nacional, el suplemento “Papel Literario”, el portal Prodavinci, y las revistas Quimera y Otra parte semanal.

 

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