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Lo estás deseando de Kristen Roupenian: Literatura de calidad que va del Tinder al #MeToo

Más allá de la literatura romántica para mediocres se encuentra una manera seria de hablar de las relaciones entre las personas. Lo estás deseando de Kristen Roupenian actualiza el legado narrativo de la cuentística de Shirley Jackson para la generación Tinder. La historia de un hombre manipulado por una pareja de pérfidos amigos, la lúdica venganza que una niña prepara contra su madrastra y una lista de hechizos que hieren en el alma tanto como en la carne son los argumentos de tres de los doce cuentos contenidos en el debut de la autora estadounidense que se hizo célebre cuando “Un tipo con gatos” se publicó en la revista cultural The New Yorker y se hizo viral, justo en el momento cuando el productor Harvey Weinstein fue acusado de acoso sexual por decenas de mujeres que trabajaron con él, asunto que catapultó el ahora movimiento global conocido como #MeToo.

Pero antes de hablar de la coyuntura en que han sido leídos los relatos, vale la pena detenerse en su valor literario. En lo que está escrito. “Con treinta y cinco años, la única forma de que a Ted se le pusiera dura y se le mantuviera así durante todo un polvo era fantasear con que su polla era un cuchillo y que la mujer a la que se follaba se apuñalaba con él”, escribe Roupenian en la entrada del relato “Un buen tío”. A la evidente violencia de la fantasía del protagonista en esta cita, y a su punto de vista despiadado, se le añade algo más: el retrato de relaciones entre hombres y mujeres donde ningún género es mejor que el otro, por eso, la literatura de Roupenian va a trascender el momento #MeToo, para convertirse en una de las grandes lecturas sociales de los tiempos que corren. “Ve lo petulante que se sienten al conformarse con el ‘buen tío’, lo que quiere decir: un tío para el que secretamente piensan que son demasiado buenas. Ve que piensan que están a salvo”. No cabe duda que Ted está tan dañado como las mujeres que salen con él, pero si eso es así: ¿No estamos todos (y todas) un poquito dañados para querer compartir experiencias íntimas, como el sexo y la vida, con personas que conocimos por casualidad o en una aplicación y nunca vamos a saber, en realidad, quienes son?

Un ejemplo de esa angustia generacional aparece en “Deseos suicidas”, donde una cita a ciegas se convierte en la posibilidad de un crimen. Pero no son solo los solteros en Lo estás deseando los que temen la relación con la otredad: en los matrimonios, el asunto tiene un desvío siniestro como demuestran “El signo de la caja de cerillas” y “El espejo, el cubo y el fémur”. En el primero, la enfermedad, quizá imaginaria, de una mujer afecta su vida en pareja y, en el segundo, la princesa de lo que hubiera podido ser un cuento de hadas, termina con su final feliz por obsesionarse con una fantasía. Y he aquí que otro de los valores de la narrativa de Roupenian: un realismo a rajatabla con cruciales desvíos hacia lo gótico que recuerda el poder de las metáforas para lograr la identificación emotiva del lector con la literatura.

“Con treinta y cinco años, la única forma de que a Ted se le pusiera dura y se le mantuviera así durante todo un polvo era fantasear con que su polla era un cuchillo”

En “Un tipo con gatos”, Margot decide tener relaciones sexuales con Robert, aunque ya no se siente tan atraída por él como cuando intercambiaban mensajes de texto. De hecho, a esas alturas de su cita le parecía un hombre repugnante. Pero habían llegado a un momento del manoseo lascivo cuando pensaba que era más complicado detenerlo e irse de su casa que acostarse con él. La decisión golpeó a un montón de lectores y lectoras, en pleno ajetreo del #MeToo: ¿cuántas veces las mujeres han tenido relaciones sexuales sin entusiasmo o, peor, sin consentirlo, porque era más fácil que hacer cumplir su voluntad?, ¿cuántas veces por no lastimar los sentimientos de los demás han dejado que las humillen? Las consideraciones sobre si experiencias similares a la de Margot pueden ser tomadas por agresiones sexuales escapan al ámbito de esta reseña, pero la mesa está servida para el debate. Lo fundamental es que si bien la protagonista del relato puede ser arrogante e indecisa también puede ser víctima de una cultura que devalúa el bienestar de las mujeres mientras promueve el placer de los hombres, a veces incluso por encima de la seguridad de ellas. En Lo estás deseando, la observación de la sociedad va de la mano con una memorable pericia estética, pero el mayor logro de Roupenian no es demostrar que las citas son un tour de force entre los egos y el control de la otra persona, sino el de dejar en evidencia cómo la soledad hace estragos en la generación de los años noventa.

 

Michelle Roche Rodríguez (@michiroche) es narradora, periodista y crítica literaria. Es autora del libro de relatos Gente decente (Premio Francisco Ayala, 2017) y del ensayo Madre mía que estás en el mito (Sílex, 2016). Su página web es http://www.michellerocherodriguez.com

 

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