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Kate Bolick: “Quería llegarle a las mujeres que se sienten intimidadas por el feminismo”

La idea de que una mujer no se case nunca sigue siendo tan excéntrica hoy como lo era en el siglo XIX. Esa es la afirmación más importante que ha descubierto Kate Bolick en su vida. Antes de publicar el libro que en 2015 fue reconocido por The New York Times como uno de los más notables del año, y que Malpaso Ediciones publicó en España con el título Solterona: la búsqueda de una vida propia, la autora estadounidense nacida en 1972 intentó durante más de una década terminar de escribir un ensayo sobre la relación de ciertas escritoras con el matrimonio y sobre cómo ella misma veía el asunto. Pero una y otra vez desistía. No estaba lista para la narrativa extensa y personalísima que muestra en el libro ahora publicado, así que prefirió formas más cortas de la no-ficción, como los polémicos artículos que firmó para The Observer y The Atlantic, revistas donde es frecuente colaboradora.

El resultado la dejó atónita. Su tesis se hizo viral, dejando al descubierto una generación de mujeres y hombres dispuestos a discutir el asunto. “Estaba escribiendo para ellos y para la versión más joven de mí”, señala Bolick: “Me gusta tomar el rol de la hermana mayor”. Y bien que lo asumió. Cuando llegó a los cuarenta años sintió que, aunque no tenía pareja ni hijos –“los marcadores sociales que aparentemente declaran tu madurez”–, la sociedad por fin comenzaba a verla como a una adulta y pensó que había llegado el momento de terminar su tan ansiada obra. “En Solterona intenté mirar con seriedad a la soltería, que usualmente se toma a la ligera, por relacionarla solo con el amor romántico. El hecho es que se trata de una parte esencial de la vida, de la identidad”, explica.

 

“Estudiar la obra de una escritora en el contexto de su tiempo y tomando en cuenta sus diarios y otros escritos autobiográficos es una manera increíblemente útil de comprenderla”

 

Aunque está hilvanado sobre un sólido relato de vivencias personales que muestran lo que significa ser una mujer felizmente soltera, el grueso de Solterona es la lectura crítica de las obras de Maeve Brennan (1917-1993), su autora favorita, y otras como Charlotte Perkins Gilman (1860-1935), Edna St. Vincent Millay (1892-1950), Neith Boyce (1872-1951) y Edith Warton (1862-1937), mujeres que escribieron más que todo entre los años de 1890 y 1920, pero a quienes no es común ver en el elenco de intelectuales que reconoce el canon literario actual. Ellas fueron quienes le enseñaron después de su madre, que murió cuando tenía 24 años: “Aunque mucha gente piensa que el arte debe separarse del artista, creo que estudiar la obra de una escritora en el contexto de su tiempo y tomando en cuenta sus diarios y otros escritos autobiográficos es una manera increíblemente útil de comprenderla”.

 

– ¿Qué asunto relacionado con las mujeres crees que ha sido subestimado en la cultura popular?

– Durante los años noventa, mientras la edad del primer casamiento subía y las estadísticas de matrimonio bajaban, surgieron poderosas representaciones de la soltería como Carrie Bradshaw (Sexo en la ciudad) y Bridget Jones. Ambas expresaban una ansiedad cultural; la gente veía que cada vez más mujeres escogían la opción de no casarse. Ese comportamiento era parte de la conversación pública y los medios lo mostraron en forma de personajes caricaturizados de mujeres solteras.

 

– Las autoras que citas en Solterona son principalmente narradoras, pero su libro es un ensayo y me gustaría saber qué toma de la tradición de obras feministas como Una habitación propia (Virginia Woolf), El Segundo sexo (Simone de Beauvoir), o el de la estadounidense Betty Friedan, La mística de la feminidad.

– Les debo mucho, pero el feminismo se refiere a los problemas desde el aspecto político y yo quería crear un espacio diferente, más literario, que se ocupara de problemas estéticos. Quería llegarle a las mujeres que se sienten intimidadas por el feminismo. Pensé que si le quitaba el lenguaje político al ensayo iba a lograrlo, porque las preocupaciones de las feministas se refieren a todas las personas.

 

“El feminismo articulado contra Trump es uno diferente al del pasado. No sé si llamarlo feminismo en redes sociales o feminismo de Internet”

 

– El movimiento de oposición que se ha articulado en contra del presidente Donald Trump prueba que el feminismo político es más popular de lo que creemos, como prueba el hecho de que su símbolo es el “pussy-hat” [sombro del coño]. ¿Por qué cree que era tan importante enmarcar la primera marcha de protesta en Washington como una en apoyo a las mujeres y no anti-Trump?

– Por su puesto que estoy a favor de que las mujeres nos apoyemos entre nosotras y me encanta que tanta gente marchara ese día, pero el problema es que no hay una agenda clara sobre cuál es el siguiente paso que debemos tomar. Tenemos la motivación, pero aún nos hace falta aprender a organizarnos.

– ¿Cómo crees que es diferente ese feminismo anti-Trump del de los años sesenta?

– En aquella época, nuestra guerra tenía batallas muy específicas. Se trataba de ganar derechos, cambiar leyes, crear igualdad entre los ciudadanos. Ahora damos por sentadas esas libertades. Mi generación no había necesitado pensar en que el progreso podía detenerse. Incluso tuvimos la posibilidad de tener a una mujer en la presidencia. Luego ganó Trump y nos dimos cuenta de cuán profunda y extendida está la rabia del hombre blanco. El feminismo articulado contra Trump es uno diferente al del pasado. No sé si llamarlo feminismo en redes sociales o feminismo de Internet. Se trata de un movimiento diferente al de los derechos civiles, porque en aquella época se radicalizaban para adquirir nuevos niveles de consciencia. Existía una solidaridad que no veo en el de hoy. Ahora no se trata tanto del contenido de la pelea como de la cantidad gente que nos apoya; de la excitación de estar allí. Lamento que aún hay mucho desacuerdo sobre qué es lo que estamos buscando.

 

Michelle Roche Rodríguez (@michiroche) es narradora, periodista y crítica literaria. Es autora del libro de relatos Gente decente (Premio Francisco Ayala, 2017) y del ensayo Madre mía que estás en el mito (Sílex, 2016). Su página web es http://www.michellerocherodriguez.com

 

El retrato de Kate Bolick que acompaña la entrevista es de Willy Somma.

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