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Grandes Éxitos: un espectáculo de honestidad narrativa de Antonio Orejudo

Un hombre levanta los brazos hacia los lados en señal de rendición ante un auditorio con público casi inexistente. La imagen de la portada contrasta con el título que la acompaña, de la más reciente obra del autor español Antonio Orejudo (Madrid, 1963): Grandes Éxitos (2018), bajo el sello editorial Tusquets Editores. El autor madrileño también ha publicado Fabulosas narraciones (1996), reditada en Tusquets en 2007; Ventajas de viajar en tren (2000), Reconstrucción (2005), Un momento de descanso (2011), y Los Cinco y yo (2016); todas obras que lo han situado en un lugar destacado en la literatura.

En Grandes Éxitos, Orejudo escribe desde la memoria literaria y la memoria íntima, esas que le permiten acercarse a varios de sus textos con una distancia determinada más por lo personal, lo subjetivo, que por razones rigurosamente académicas o intelectuales. Así, cuenta con una franqueza que pasma —como si de un amigo de confianza se tratara— algunos sinos biográficos en textos confesionales, mientras va dejando también en el camino algunos textos de carácter estrictamente ficcional. La obra inicia con una declaración que en nada confirma el contenido del libro, pero que abre el interés por continuar la lectura: “Nunca me ha gustado hablar de mí mismo”, pues, aunque no sea la pretensión del autor, esta obra termina por hacernos un dibujo mental del Orejudo hombre y escritor, mientras leemos cada uno de los relatos, ficcionales y/o confesionales, que dan forma a los diez capítulos del libro.

 

Vida y literatura.

Entre los temas que se cruzan en estas breves historias, encontramos la literatura, la vida personal y académica, la escritura y el recuerdo. Estos aparecen reflejados para contarnos un hecho de ficción o, partiendo de la absoluta honestidad de Orejudo, contarnos un hecho real –bien sea desde su lugar de profesor universitario, escritor, o simplemente el hombre. Como muestra de esta generosidad narrativa hallamos un texto como el que sigue, donde manifiesta una revelación que surge precisamente de su proceso creativo como escritor y lector: “Lo que no sabía ninguno de los dos, ni mi madre ni mi padre, es que el deseo es más poderoso que la escritura y que la imagen que cada uno iba revelando de sí mismo no la producían las palabras que escribía, sino la lectura que de ellos hacía el otro”.

“Lo que no sabía ninguno de los dos, ni mi madre ni mi padre, es que el deseo es más poderoso que la escritura y que la imagen que cada uno iba revelando de sí mismo no la producían las palabras que escribía, sino la lectura que de ellos hacía el otro”

Orejudo nos confronta ante el hecho literario; nos plantea una postura que no es la acostumbrada cuando sostiene, por ejemplo, que la literatura dista mucho de ser lo que han creado las obras literarias en el imaginario colectivo a lo largo de la historia. Sostiene que la literatura ha sido sobrevalorada en relación con la vida real. Y el mejor ejemplo de esta idea planteada en Grandes Éxitos lo vemos en el siguiente fragmento: “La vida, por desgracia, no está hecha con los mismos materiales de la ficción. Es falso que la literatura ayude a comprenderla mejor; la literatura solo ayuda a comprender la literatura, y no siempre de manera satisfactoria.”

Asimismo, la labor de Orejudo como profesor universitario, también deja huella en este libro; la academia es un tema que cursa en algunos textos de esta obra. En este sentido, el autor español considera una situación penosa, la desvalorización de la creación literaria frente a otras profesiones, especialmente en España. De esta manera, se acerca también a esa “anomalía gramatical” tan común (y hasta necesaria) en la escritura creativa, y que, según lo narrado por Orejudo, desconocen los académicos encargados de evaluar a los docentes de las universidades españolas. No hay nada que podamos hacer en este caso, pero el autor madrileño lo trata con tal franqueza en su nuevo libro, que bien merece la pena reflexionar en torno al tema. Una muestra de esos pasajes de su creación literaria es precisamente el siguiente fragmento de su relato “Una teoría de Ámsterdam”: “No le costó localizar el correo electrónico de Kristina Oegsijtgees. Aunque el mensaje solo tenía dos líneas lo reescribió mil veces. Finalmente optó por la versión más lacónica: felicitarla por su artículo y aprovechar la ocasión para saludarla cordialmente.”

“La vida, por desgracia, no está hecha con los mismos materiales de la ficción. Es falso que la literatura ayude a comprenderla mejor; la literatura solo ayuda a comprender la literatura, y no siempre de manera satisfactoria”

Lo más interesante de todo lo dicho en este libro, es precisamente que su autor, jamás acude a planteamientos pedantes, por el contrario, su condición lectora prevalece en algún momento sobre su condición de escritor, lo que hace de la obra un conjunto de textos muy cercanos a sus lectores, a quienes termina por convertirnos en cómplices que nos adentramos en sus recuerdos, de vida, literarios o no; y a sus argumentos que le permiten separar su propia biografía de lo que arrojan sus textos literarios. Si el auditorio que aparece en la portada de Grandes Éxitos, está casi vacío, seguros podemos estar que no sucede lo mismo con los lectores que se acerquen a esta obra.

 

Geraudí González Olivares (@GeraudiGonzalez) es crítica literaria, académica, autora de “microficción” y actriz

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