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Ece Temelkuran: “Los estados nacionales están fracasando”

Cómo perder un país: Los siete pasos de la democracia a la dictadura comienza con el relato del intento de golpe de Estado en Turquía que ocurrió el 15 de julio de 2016. Ece Temelkuran lo describe como un acto orquestado por el gobierno de Recep Tayyip Erdogan, presidente de ese país desde 2014, para legitimarse en el poder, en oposición al sistema parlamentario, concretando así un gobierno de facto. La periodista oriunda de la ciudad liberal de Izmir y que ahora reside en Inglaterra advierte de un peligro populista en su país: la devoción al ejército se ha reemplazado en el último lustro por el compromiso religioso con Erdogan, con el peligro de que tal adhesión tome tintes de totalitarismo islámico.

El fanatismo religioso en los países con mayorías musulmanas se parece peligrosamente al populismo de ultraderechas en Estados Unidos o Inglaterra; por eso Temelkuran ha escrito una obra concisa, con el estilo claro aprendido del oficio periodístico que ejerce desde hace décadas, donde enumera siete rasgos que identifican la erosión de las libertades individuales. “Los estados nacionales están fracasando”, explica durante una entrevista con Colofón Revista Literaria: “tenemos que llegar a acuerdos con las nuevas situaciones que están surgiendo”.

Los pasos explicados en el libro tienen la contundencia de los mandamientos. Los primeros tres son procesos que pueden tardar años e incluyen la creación de un movimiento político o social, el cambio de la lógica o la mutación del leguaje, así como la eliminación de la vergüenza. “Los saqueadores no han tenido la menor vergüenza en apilar un plato tras otro de historias inventadas (…) que no muestran ningún respeto por el sentido común ni por los conocimientos acumulados durante siglos”, escribe Temelkuran. Así narra el surgimiento de la “posverdad” y señala a este hito como el comienzo de “una nueva era”.

Los siguientes procesos hacia la dictadura no pueden ocurrir sin la fantasía de un movimiento mesiánico, con su consiguiente trastocación de la lógica y el establecimiento de un nuevo código moral, pues atentan contra la fibra democrática de las repúblicas. Lo fundamental del populismo —sea de izquierda, de derecha o religioso— es el desmantelamiento de las instituciones. Este proceso permite otros tres que terminan de convertir a una sociedad en su más siniestro contrario: el diseño de un ciudadano nuevo, la burla ante el horror y, finalmente, la construcción de un nuevo país. “No es solo que hayamos confundido tratar de comprender a las masas con dejarse fascinar por la crueldad de estas, sino que tampoco hemos sabido captar el hecho de que la comprensión requiere acción”, se lee en Cómo perder un país.

Si bien Temelkuran acepta que la diferencia entre los países occidentales y los demás frente al populismo es que en aquellos la capacidad de resistencia aún no se ha agotado, señala que esto es apenas una coyuntura. Según explica a Colofón Revista Literaria la autora de Turkey: The insane and the melancholy [Turquía: La locura y la melancolía], en los tiempos que corren “contar historias es un deber moral y político”, pues la humanidad se encuentra en un momento de transición hacia una época distinta donde no se mantendrán las definiciones contemporáneas de democracia y república. No se sabe si el futuro será mejor o peor, solo se percibe que será radicalmente diferente al presente. Y en esa coyuntura los escritores y escritoras, como contadores de historias comprometidas con la verdad tendrán mucho qué hacer.

 

Michelle Roche Rodríguez (@michiroche) es narradora, periodista y crítica literaria. Es autora del libro de relatos Gente decente (Premio Francisco Ayala, 2017) y del ensayo Madre mía que estás en el mito (Sílex, 2016). Su página web es http://www.michellerocherodriguez.com

 

 

 

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