Tomb of Hafez, Shiraz, Iran

En Desoriental, Négar Djavadi integra y desintegra las culturas de Europa y el Medio Oriente

Négar Djavadi presenta en Desoriental el alegato más humano a la comprensión del desplazado que la literatura francesa contemporánea haya producido. En su novela, como en su biografía, se encuentra un desafío contundente a la islamofobia imperante en Europa. No escribe sobre terrorismo musulmán. Tampoco sobre refugiados. Se refiere a cuestiones cercanas. La primera novela de la autora nacida en Irán en 1969 y criada en una familia de intelectuales opuestos al régimen del Sah tanto como al del ayatolá Jomeini y llegada a Francia a los once años presenta una mujer que quiere tener un hijo y no puede. En esa situación cifra la vergüenza de la Francia chovinista, distinta a la versión idealizada del país construida por la burguesía del Medio Oriente.

Mientras espera su turno para seguir el tratamiento de inseminación artificial, el extenso soliloquio con que Kimia distrae el tiempo revela la historia de su familia, remontándose a tres generaciones atrás. Igual que la propia Djavadi, ella llegó a ese país en la infancia, luego de atravesar a caballo el valle del Kurdistán con su madre, Sara, y sus dos hermanas, Mina y Leïli. Tuvieron que abandonar Teherán por la persecución de la Revolución Islámica contra su padre, Darius Sadr. Sin embargo, la sociedad que las recibe no concuerda con sus expectativas ni su familia encaja con los prejuicios que la gente de allí tiene sobre la cultura de su procedencia. “Irán había adquirido su reputación de país de la Edad Media, fanático y en guerra contra Occidente. En esos comienzos de los años ochenta los franceses no hacían diferencia entre nosotros y los hezbollahis.”explica Kimia, que por las noches mezcla música en locales alternativos. Por supuesto que las opiniones de quienes la rodeaban delataban ignorancia, pero no por eso sus preguntas eran más congruentes o herían menos. “Una chica había interpelado a Mina en medio de la clase preguntándole si soportaba venir sin velo. Otra, sorprendida de verla comer jamón en el comedor escolar, había mostrado la rebanada de su plato para hacérselo saber”, recuerda la narradora.

 

Imposibilidad de ser.

Kimia es, además, homosexual. Así que esta novela también ofrece un alegato a favor de las minorías LGBT. Y esa es la maravilla de Desoriental, que desafía los prejuicios de los franceses igual que la mentalidad de los iraníes. La particular ironía que facilita la lectura del libro sirve para moldear el retrato de la sociedad que se ha dejado atrás igual que hace con la nueva: “A los occidentales les asombra que la República Islámica de Irán autorice el cambio de sexo. “¡Oh!, ¿hay transexuales en Irán?”. Se sorprenden, con la misma expresión de desconcierto que si acabaran de conocer la instalación de una playa nudista en el Vaticano. Ignoran que en esta cultura lo importante es ser algo; inscribirse en una categoría y seguir las reglas”.

La protagonista explica que peor que ser transexual en Irán es ser homosexual y en esa reflexión cifra su tragedia: la imposibilidad de tener identidad en el seno de su familia y de su herencia musulmana, confrontada como está con su madre, revolucionaria de izquierdas tanto como guardiana de las tradiciones familiares. Esa “indefinición” de la homosexualidad es perturbadora en su cultura; la “desorientaliza”, por decirlo de alguna manera: “Ni siquiera es una vergüenza. Una vergüenza es perder la virginidad antes de la boda, abortar, quedarte soltera y vivir en casa de tus padres hasta el final de tus días”, cuenta Kimia y remata: “No, no es una vergüenza. Es una imposibilidad de ser, una irrealidad”.

En el conflicto exterior e íntimo de la protagonista de Desoriental y en su sutileza al enunciar el dilema del inmigrante, Djavadi logra la aspiración del sociólogo estadounidense Richard Senet en El extranjero: mirar el desplazamiento no como fracaso sino como lugar que permite comprender la sociedad que ha abandonado tanto como aquella donde intenta asimilarse. A eso se refiere el prefijo “des-” del título de esta novela. “Para integrarse en una cultura, puedo testificar que primero hay que desintegrarse de la propia. Al menos parcialmente: desunirse, desagregarse, disociarse”, explica Kimia: “Todos aquellos que arengan a los inmigrantes para que realicen “esfuerzos de integración” no se atreven a mirarlos a los ojos para pedirles que comiencen por esos necesarios “esfuerzos de desintegración”. Les exigen que lleguen a la cima de la montaña sin pasar por la ascensión.” Es en esa subida que sugiere la reflexión donde se establece una identidad híbrida, acaso la única que permite afrontar el presente con equidad y conocimiento de las propias limitaciones.

 

Michelle Roche Rodríguez (@michiroche) es narradora, periodista y crítica literaria. Es autora del libro de relatos Gente decente (Premio Francisco Ayala, 2017) y del ensayo Madre mía que estás en el mito (Sílex, 2016). Su página web es http://www.michellerocherodriguez.com

 

Para escuchar la banda sonora de la novela mientras lees esta reseña entra en Youtube.

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  1. 19 diciembre, 2017

    Esta novela me conmovió muchísimo, supongo que porque habla de temas que son sensibles para cualquier inmigrante. Con las diferencias de cada caso, creo que cualquiera puede identificarse con esa tensión que sufre la protagonista en el proceso de definir su propia identidad. Me gustó mucho, además, la complejidad de los personajes, incluso de los secundarios (por ejemplo, el Tío Número 2). Es un libro que está muy bien escrito y que aporta mucho a la discusión sobre la migración en Europa.

    1. Colofón Revista Literaria
      19 diciembre, 2017

      ¡Qué bueno, Ariana! Este es de nuestros libros favoritos del año. Es muy completo y humano. Gracias por tu respuesta. Queremos invitarte a que te suscribas a nuestro boletín mensual para que sigas haciéndonos tus interesantes comentarios. Puedes hacerlo por nuestra página web: http://www.colofonrevistaliteraria.com

      1. Ariana Guevara Gómez
        6 febrero, 2018

        Listo, ya estoy suscrita 🙂
        Geniales todos los textos que publican. ¡Mucho éxito, Michi! 🙂

        1. Colofón Revista Literaria
          6 febrero, 2018

          ¡Muchas gracias, Ariana! Éxitos para ti también. 🙂

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