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Decir no no basta de Naomi Klein: un llamado a la acción

Muchos vimos con estupor cómo Donald Trump ganó las elecciones de Estados Unidos en 2016. Asistimos a la ceremonia de toma de posesión entre incrédulos y con incertidumbre. Ya hoy podemos ver que los temores no eran infundados y que aquél día fue el inicio del reality show global del empresario, cuadragésimo quinto presidente estadounidense. Durante un año hemos presenciado cómo, sin disimulo, emplea la mentira, enarbola un discurso y acciones que discriminan a mujeres, inmigrantes, afroamericanos, musulmanes, miembors de la comunidad LGTB, trabajadores, adversarios políticos, medios de comunicación y pare usted de contar. En recientes episodios, presenciamos una discusión infantil y preocupante con Kim Jong-un sobre el tamaño del ¿poder nuclear? de cada uno; y el intento de censura al libro de Fuego y furia: dentro de la Casa Blanca de Trump, de Michael Wolff.

La activista y periodista canadiense Naomi Klein (1970) cuenta que, durante las elecciones que llevaron a Trump a la presidencia, ella estaba en Australia, con un equipo de filmación de The Guardian, trabajando el tema del deterioro de la gran barrera de coral, Patrimonio Natural de la Humanidad. El resultado del proceso electoral produjo en ella y en el grupo de activistas con el que se encontraba sorpresa y una gran desazón. Incluso, generó una discusión acerca de las causas de la victoria de Trump. Klein define a esas sensaciones, sentimientos y reacciones como shock. El resultado electoral y ese shock que produjo son los gérmenes del libro Decir no no basta. Contra las nuevas políticas del shock por el mundo que queremos.

 

Ataques relámpago.

Durante casi 20 años, Klein se ha dedicado a estudiar eso que llama las políticas del shock (o ataques relámpago) a gran escala que afectan a las sociedades; se ha dedicado a revisar sus causas, sus efectos, los usos de los políticos y los empresarios; así como el otro lado del shock: “cómo las sociedades que se unen en torno al entendimiento de una crisis compartida pueden cambiar el mundo para mejor”.

Es en La doctrina del shock donde desarrolla la idea de esas tácticas brutales destinadas a desorientar a las sociedades y en el que hace una aguda crítica a la Escuela Económica de Chicago y, por ende, al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial.

La idea de políticas o doctrina del shock describe la táctica, sumamente brutal, de utilizar sistemáticamente la desorientación de la sociedad que trae consigo un shock colectivo (como las guerras, los golpes de Estado, los ataques terroristas, los desplomes del mercado o las catástrofes naturales) para impulsar medidas radicales favorables a las grandes empresas, lo que suele denominarse “terapia de choque”. El estado de shock, agrega Klein, no solo se produce porque ocurra algo grave y malo, tiene que ser además algo que todavía no entendemos.

Así que Klein se dedica en Decir no no basta a exponer cómo y por qué llegó Trump a la Casa Blanca y cuál es el objetivo del empresario estadounidense, con el fin de comprender cómo funciona en este caso la doctrina del shock y qué pueden hacer los ciudadanos para oponerse y resistir de forma activa, más allá del rechazo expresado en un no.

 

El objetivo de Trump.

La autora explica que el objetivo de Trump es la deconstrucción del Estado administrativo, es decir, el desmantelamiento de toda agencia encargada de proteger a la población. “Lo que está ocurriendo en Washington no es el traspaso de poderes entre políticos, es una toma de poder indisimulada por parte de las corporaciones, que lleva gestándose muchas décadas”, escribe Klein. Estaríamos ante un golpe de Estado corporativo, en el que la Exxon Mobile, Goldman Sachs, Boeing, entre otras súper empresas, están socavando los límites marcados por la sociedad y el Estado. Para Klein, uno de los pilares del proyecto de Trump, además de la deconstrucción del Estado regulador, es una ofensiva total contra el Estado del bienestar. Diluir el poder ciudadano y traspasarlo a grandes empresas.

Hay una precisión que hace la autora y que, para ella, resulta necesaria para atajar este asunto: Trump es un presidente que no es político ni llegó a la Casa Blanca para actuar como tal. Es un multimillonario, del mundo corporativo, que gestiona una marca personal, que vende una imagen que ha sido su negocio. Y los Trump han convertido la presidencia de los Estados Unidos en un lucrativo negocio familiar.

“Lo que está ocurriendo en Washington no es el traspaso de poderes entre políticos, es una toma de poder indisimulada por parte de las corporaciones, que lleva gestándose muchas décadas”

A lo largo del libro, Klein documenta, da ejemplos y muestra cómo se gestó esta toma del poder por las corporaciones; analiza la administración Trump, sus actores y las evidencias que la llevan a hacer cada afirmación.

Hasta aquí pareciera un libro un tanto desesperanzador y de diagnóstico. Pero eso no es todo, porque señalar el problema y rechazarlo no basta. Para Klein es posible ofrecer resistencia a estas tácticas y su libro pretende hacer un llamado a la acción y ofrecer una posible hoja de ruta de la resistencia al shock. Para ello hay que, por un lado, entender cómo funcionan las políticas del shock y a qué intereses sirven; y por otro, tenemos que contar una historia distinta a la que nos venden los “doctores del shock”; esas que nos hablan, por ejemplo, de la solidaridad, el empeño, el trabajo, los logros y la voluntad de cambio de las sociedades, incluso en las situaciones más difíciles. En otras palabras, Klein nos dice que el ejercicio de oponerse a las políticas del shock implica trabajar el plano discursivo, el simbólico y articular la acción ciudadana y política. Este es un desafío que tiene ante sí el mundo.

 

Diajanida Hernández (@diajanida) es profesora de la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela (UCV), editora y periodista cultural. Cursó la licenciatura en Letras y la maestría en Estudios Literarios en la UCV. Ha escrito para el diario El Nacional, el suplemento “Papel Literario”, el portal Prodavinci, y las revistas Quimera Otra parte semanal.

 

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