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Eudave Cortesía Adolfo Weber 2

Cecilia Eudave: “No me gusta noquear al lector, sino sacudirlo”

Las relaciones consanguíneas y de afinidad son motivos habituales en la narrativa de la autora mexicana Cecilia Eudave, con quien conversamos a propósito de su más reciente colección de relatos titulada Al final del miedo, que ha publicado Páginas de Espuma en España y América Latina. En los ocho cuentos allí reunidos se nota un registro más cercano al surrealismo que al fantástico tradicional, por cuanto lo narrado no parece tener el objeto de causar la emoción del terror en quienes leen, sino poner en evidencia los sinsentido de la vida. En esto, el nuevo libro está en sintonía con el resto de su obra. Forma y fondo se integran en la narrativa de la autora nacida en Guadalajara en 1968 para crear pequeños artefactos de lo extraordinario, con los cuales busca convulsionar los fundamentos de las certezas humanas. “No me gusta noquear al lector, sino sacudirlo”, puntualiza la también investigadora del género.

La familia es el tema al centro de la nouvelle de época —transcurre en 1977— que está a punto de publicar, El verano de la serpiente. Y también es el tema de Bestiaria vida, editada en México en 2008 por Ficticia, llegada una década después al catálogo de la española Eolas Ediciones. Aquí, una mujer cuenta su historia en un registro que va de lo cotidiano a lo extraordinario, pues convierte a cada persona de su vida en un animal fabuloso. Se trata de una interesante actualización de los bestiarios medievales en los cuales se hacía un compendio de animales, en el cual se acusan influencias de los bestiarios escritos por el mexicano Juan José Arreola (de 1938) y el argentino Jorge Luis Borges (1957). Ambos, junto con Italo Calvino y Kafka son los autores clásicos más influyentes en la literatura fantástica de la escritora.

A esa genealogía hay que añadir una lista de autoras mexicanas que Eudave saca de la periferia como Elena Garro, Rosario Castellanos, Amparo Dávila y Guadalupe Dueñas. A pesar de su admiración por la obra de Garro, a quien la crítica asocia con el realismo mágico, Eudave es enfática al señalar que no está interesada en trabajar la ficción desde el género popularizado por la novela Cien años de soledad (1967) del colombiano Gabriel García Márquez. Rechaza el exotismo de esa corriente literaria, pues distrae de los problemas reales y trágicos de las sociedades latinoamericanas. “Soy una escritora de umbrales”, explica Eudave ante el intento de periodistas y críticos de colocarla en una categoría u otra dentro de la sabana enorme del género fantástico, por eso sus cuentos pueden vincularse con los más diversos registros de lo inusual, como el gótico de “Deja que sangre” o el surrealista de “Sereno Olvido”, ambos contenidos en Al final del miedo. Las argentinas Mariana Enríquez y Samanta Schweblin son las autoras contemporáneas del género con las cuales se siente más identificada.

La pareja, el miedo y el humor.

Como Eudave está convencida de que los humanos buscan vivir en pareja, ese motivo articula Al final del miedo. “Mis personajes están violentados en los cuentos”, señala. Padecen las acciones y actitudes de los demás igual que las de ellos mismos. Por eso, los protagonistas sufren sus decisiones tanto como las personas en la vida real, “yo no los juzgo, me limito a escribir sobre ellos”, explica: “Todos somos víctimas del discurso patriarcal, las mujeres tanto como los hombres”. Esta noción de inevitabilidad de lo doloroso atraviesa todo el libro, en donde las parejas mal avenidas funcionan como alegoría a los problemas de convivencia entre humanos. Igual que hace en Bestiaria vida y en los relatos de Mircrocolapsos —también en Eolas Ediciones—, su más reciente libroofrece una crítica muy dura a la sociedad contemporánea a través la parodia, una estrategia que Eudave desarrolla de forma consciente, pues su objeto —dice— es “crear la empatía de los lectores”.

La narración del desgaste de las relaciones entre mujeres y hombres aparece asociada al símbolo del apocalipsis. Un leit motiv en esta colección de relatos es la aparición de agujeros negros en México y otros países del mundo, especies de abismos hacia el caos que irrumpen dentro de la vida cotidiana y reproducen de forma metafórica lo que Eudave intenta hacer son su narrativa: convertirla en un túnel hacia la reflexión sobre lo más íntimo desde la banalidad del día a día.

“Estamos ya viviendo los últimos años del denominado el tiempo del no-tiempo, o como también lo llamaron: la época de El final del miedo. (…)Todos coinciden en quesi logramos, como especie, superar estas situaciones, si las entendemos, si nos calibramos con ellas a todos los niveles y leemos lo que nos anuncian, saldremos bien librados de esta situación”, se lee en el último cuento del libro, cuyo final abierto muestra a una pareja que está a punto de romperse, pero el hombre y la mujer se reúnen en un abrazo con el cual pretenden paliar la angustia del posible fin del mundo que es, quién lo duda, también el posible fin de su relación.

En estos momentos, la autora está trabajando un libro de narrativa breve con tema ecológico cuyo título, por ahora es: «Instintos extintos».

Michelle Roche Rodríguez (@michiroche) es narradora, periodista y crítica literaria. Es autora de la novela Malasangre (Anagrama, 2020), del libro de relatos Gente decente (Premio Francisco Ayala, 2017) y del ensayo Madre mía que estás en el mito (Sílex, 2016). Su página web es http://www.michellerocherodriguez.com

El retrato que encabeza esta nota es de Adolfo Weber.

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