fbpx

Ave Barrera: Me interesa cuestionar el papel del personaje femenino

Autora de libros infantiles, novelas y proyectos literarios de corte social, la autora de Puertas Demasiado Pequeñas es una mexicana para tomar en cuenta. En la Feria Internacional del Libro de Guadalajara de 2016, Ave Barrera formó parte del Grupo de los “Ochenteros”, veinte escritores provenientes de diversos países de América Latina, territorio que fue el “invitado especial” del festival literario. “Para mí la FIL es como estar en casa y asisto cada año con el mismo gusto de cuando era adolescente”, señala la autora nacida en Jalisco en 1980: “En las mesas se habló mucho de los aspectos en común, los temas y estrategias a los que recurrimos en nuestra escritura”. Añade que aunque aún falta mucho para que cada uno consolide su propuesta y para poner en perspectiva las características comunes al corte generacional, la convocatoria hizo evidente “que el panorama literario es tan diverso como prometedor”.

Asesinar princesas.

Donde resulta más entrañable su propuesta cultural es en su vocación social. Barrera es una de las impulsoras del proyecto Érase una vez 21,000 princesas, una publicación que integra una colección de recortes de periódico de la crónica roja mexicana caracterizada por narrar crímenes violentos donde las mujeres son las víctimas con una serie de ilustraciones que imitan las tradicionales de los cuentos de hadas. Para poner la luz cenital sobre los asesinatos de mujeres, una realidad que con frecuencia se pierde detrás de las bambalinas del teatro más grande que es la violencia mexicana, Barrera y la académica Lola Hörner, especialista en el estudio de cuento de hadas, concibieron Érase una vez 21,000 princesas, que además de un libro fue, en una época, también un performance.

Según datos presentados en el libro, desde el año 2006, cuando la palabra “feminicidio” comenzó usarse oficialmente para tipificar las muertes que resultan de la violencia de género, se han registrado 21,000 asesinatos de mujeres en México, país que comparte con otros 25 la triste estadística de ser de los más peligrosos del mundo para las mujeres. “Aquí pasamos constantemente del miedo a la indignación, de la indignación al pasmo, del pasmo a la vergüenza y de ahí otra vez al miedo”, explica Barrera: “La violencia, en especial la violencia de género es un problema tan grave, que no es posible evadir el tema, no podemos dejar de reflexionar acerca de la compleja situación que vivimos, sus aristas y matices. Creo que en el caso concreto de los feminicidios hay una necesidad urgente es visibilizar el problema, enfocarlo con respecto a la situación violenta del país y los conflictos sociales y culturales”.

«Me gusta pensar que voy en busca de una historia, de una voz, y si esa historia se presta para un lector adulto, joven o niño, ajusto los tornillos finales para que el resultado llegue mejor a ese lector»

Y mientras concibe nuevas formas de atender a esa urgencia, la autora ha comenzado a trabajar en una nueva novela cuyo tema central es la restauración y la fotografía. “Me interesa dialogar con algunas voces de la generación de medio siglo en México y cuestionar el papel del personaje femenino –bastante castigado o idealizado–. La historia es, en apariencia, muy simple: una mujer restaura una casa, sin embargo, los fantasmas a los que da vida con la restauración encarnan en una historia mucho más terrible y compleja”, explica la autora para quien no es extraño trabajar el tema del arte, pues en su novela anterior contó la historia de un copista de cuadros que se dejó embaucar por un anticuario para falsificar una valiosa obra de arte.

– ¿Te sientes identificada con el protagonista de Puertas demasiado pequeñas, José Federico Burgos en el descubrimiento de su vocación?

– ¡Mucho! La iniciación que vive en la novela fue una proyección del salto al vacío que representó para mí dedicarme a escribir en serio. Pude vivir de la mano de José la consagración, la renuncia, el encierro y los desafíos que supone la realización de una obra: mientras él realizaba la copia de “La Morisca”, en una puesta en abismo, yo me daba de topes con las dificultades de la escritura de la novela.

– ¿Crees que los discursos culturales –la plástica, la literatura, incluso, ciertas series televisivas ‘artísticas’– forman a las personas?

– Es una relación recíproca. Nos alimentamos de esas manifestaciones culturales y no podemos evitar producirlas porque somos humanos. Sin el arte, la vida humana simplemente carecería de sentido. Es genial que en la actualidad vivamos una oferta tan grande de productos culturales. Nunca antes se había tenido un acceso tan libre a toda clase de manifestaciones de la cultura. La multiplicidad de discursos nos atraviesa constantemente y, de la misma forma, nunca había sido tan fácil formar parte de este diálogo. El riesgo que existe en esta sobreabundancia es que el ruido nos ensordezca. 

– ¿Cómo fue el paso de la literatura infantil a la adulta?

– Fue al revés, después de publicar esta primera novela y algunos cuentos para adultos comencé a escribir primero una novela infantil y luego varios libros y guías dirigidos a niños. No me parece tanto un salto de una literatura a otra. Me gusta pensar que voy en busca de una historia, de una voz, y si esa historia se presta para un lector adulto, joven o niño, ajusto los tornillos finales para que el resultado llegue mejor a ese lector.

Michelle Roche Rodríguez (@michiroche) es narradora, periodista y crítica literaria. Es autora del libro de relatos Gente decente (Premio Francisco Ayala, 2017) y del ensayo Madre mía que estás en el mito (Sílex, 2016). Su página web es http://www.michellerocherodriguez.com

La foto principal de este texto fue tomada por Guillermo Guerrero y la facilitó Alianza Editorial.

Tags:
0 shares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *