Caracas_de_noche,

Entre asesinatos y juegos de palabras The Night, de Rodrigo Blanco Calderón, narra la realidad

The Night, la primera novela del venezolano Rodrigo Blanco Calderón, se adentra con fuerza en un tipo de ficción que se alimenta tanto de la realidad más inmediata, de Venezuela en este caso concreto, eso que llaman el entorno social y político, como de los referentes literarios, de los cuales hace un uso intensivo (entre otros, Ricardo Piglia, José Antonio Ramos Sucre, Philip K. Dick, Israel Centeno, E.T.A. Hoffmann).

Edición para España y América Latina de The Night (Alfaguara)

Naturalmente, para un lector que no conozca directamente la realidad social a la que alude Blanco Calderón, los casos criminales y los personajes de la historia literaria y política son igualmente figuras de un mundo ficticio, así que la distinción tal vez no tenga sentido.

La historia es la de Miguel Ardiles, psiquiatra forense que tiene como amigo y paciente a Matías Rye, escritor más o menos frustrado, autor de una novela in progress llamada The Night que trata del asesinato de mujeres en Caracas. Uno de los personajes de la novela de Rye es el psiquiatra Edmont Montesinos, asesino convicto de una de sus pacientes; otro es el pintor Camejo, el Monstruo de Los Palos Grandes, que secuestró, violó y torturó a una mujer durante cuatro meses. Pero este es apenas el punto de partida de una trama que se complica y se ramifica en la multiplicidad de sus personajes e historias. Además de Ardiles y Rye, juegan un papel importante el publicista Pedro Álamo y la estudiante de psicología Margarita Lambert, que parece encarnar el sino violento que se les reserva a las mujeres en esta historia de destinos cruzados. Hay una pregunta que naturalmente no encuentra una respuesta inequívoca y que resuena en toda la novela, aunque sólo se formule una vez: “¿Por qué los hombres matan a las mujeres?” En esa pregunta terrible se resume “la experiencia del poder, la posibilidad de humillar y martirizar a otro, de ser lo que se dice un monstruo…”

En otro nivel de la trama, el personaje principalísimo es el poeta Darío Lancini, autor de un único libro prodigioso que será sustento y guía de la obsesión por las palabras de Álamo, autor, a su vez, de un único cuento que dejó perplejos por igual a los lectores comunes y a la crítica especializada. No deja de ser sintomático del espíritu de The Nigth que Álamo invierta veinte años de su vida en interpretar su propio cuento como quien recorre un laberinto hecho sólo de palabras. Pues lo que en Lancini es plena realización, una especie de sabiduría distante y lúdica, en Álamo es tormento y extravío, “el vasto sistema de signos e intuiciones que había sido su vida.”

Portada de la edición venezolana de The Night (Madera Fina)

A medida que se avanza en la lectura de la novela de Rodrigo Blanco Calderón se comienza a sospechar que debe haber una correspondencia secreta, más allá de los vínculos evidentes, en los nombres de los personajes o acaso en sus destinos, como si sus vidas y sus muertes pudieran organizarse y reorganizarse como los palíndromos, anagramas y otros “juegos de palabras” que tanta importancia tienen en la historia. The Night nos mantiene siempre al borde de una revelación, un develamiento, que es, sospechamos, el de los reflejos, duplicaciones y reenvíos entre sus distintas partes.

Aun con ser una imagen poderosa de las tinieblas del alma, la noche, nos recuerda Blanco Calderón, no es lo peor: “Pero la noche explica muchas cosas. Lo que causa verdadero terror es que ahora millones de personas sigan acudiendo al mismo llamado de muerte y a plena luz del día.”

Asesinatos, estrellas de rock, torturas, obsesiones literarias, racionamiento eléctrico, paranoias ciudadanas, todo funciona en esta obra como metáfora de la Venezuela actual, sometida a la oscuridad de una noche que es tanto metafísica como política, espiritual y social.

 

Rubi Guerra es narrador, editor, periodista y promotor cultural. Es fundador de la sala de arte y ensayo Ocho y Medio y asesor de la Casa Ramos Sucre en Cumaná, Venezuela. Ha publicado casi una decena de libros, entre los que se encuentra La tarea del testigo (Premio Rufino Blanco Fombona, 2007), Las formas del amor y otros cuentos (Premio Salvador Garmendia, 2010), El discreto enemigo, que editó en 2016 Madera Fina.

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