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Antonio Soler: “Nuestra identidad es la memoria”

Existen libros que son muchos libros a la vez. Y algunos de esos libros son múltiples, como el mundo. Antonio Soler dice que de eso se trata la literatura. Para el malagueño nacido en 1956, el reto fundamental de su carrera literaria fue la escritura de Sur, una novela coral donde se narra el desarrollo de decena y media de vidas en el transcurso de un día de agosto de 2016. Esa madrugada aparece en Málaga un hombre medio muerto, cubierto de hormigas, y comienza a desmigajarse una trama que va en todas direcciones, valiéndose de los más diversos medios, desde el monólogo interior hasta los mensajes transmitidos por el móvil. Ese libro ganó el Primer Premio de Narrativa Alcobendas Juan Goytisolo y acaba de publicarlo la editorial Galaxia Gutenberg.

Narrador propenso a las novelas más que a los cuentos, Soler ha publicado una docena de libros y está traducido a varios idiomas, incluidos el alemán, el croata y el coreano. Con su novela Las bailarinas muertas ganó el Premio Herralde y el de la Crítica hace casi veinte años. Desde entonces ha publicado El nombre que ahora digo, El sueño del caimán y El camino de los ingleses. Esta última le mereció el Nadal en 2004 y fue adaptada al cine con un guión del propio autor malagueño, quien reniega del trabajo en cinematografía, aunque esa no fuera su única incursión en el género: “En una novela, soy el dueño de todo, incluso del estilo, pero en el guión, la poética es del director”.

Con Sur, el reto de Soler fue pasar de las “obras de la memoria”, donde ya se sentía cómodo escribiendo, a la crónica de la vida íntima de los personajes. Con esa denominación, el autor se refiere a libros como Boabdil, donde narra  la vida del último rey del reino nazarí de Granada, o Apóstoles y asesinos, donde muestra la Barcelona de las primeras décadas del siglo XX, durante el auge el anarquismo. En esos libros toca la Historia (así, con mayúscula) desde la singularidad de cada personaje. Pero en Sur trató de escribir una novela sobre el mundo contemporáneo a través de una ciudad. “Siempre me han interesado las historias paralelas; comprender cómo las decisiones de una persona interfieren en la vida de otras. El llamado ‘efecto mariposa’ es parte de la vida”, señala antes de explicar que se propuso narrar historias cruzadas pata ver cómo, contadas por separado, podían tener sentido”.

Las grandes coordenadas de Sur son el tiempo y el espacio, unidos en un centro por el lenguaje. Así, la entrevista que se lee a continuación gira en torno a esos ejes, gravita alrededor de la memoria y el lenguaje que la estructura.

 

—¿Cómo Málaga permite hablar de la visión mítica del sur y de la España actual?

—El concepto tradicional del sur es el de lugar idílico. Salvatore Quasimodo decía “ya nadie me podrá llevar al sur”, como si fuera la puerta del Paraíso. Pero en la novela digo que hay otro sur. Sí, es un lugar donde la gente tiene un espíritu más vital (quizá por la situación geográfica, climatológica), pero, cuidado, eso es una caricatura: hay una trastienda en la realidad de cada día. Mi objetivo era contar un sur más real. La literatura contemporánea, si la tomamos desde Franz Kafka, Marcel Proust o James Joyce, nos cuenta lo inmediato. En el viejo concepto, lo novelesco era lo extraordinario, lo que está más allá de nosotros, las aventuras. Pero hoy sabemos que cada quien lleva encima una novela. El protagonista de Ulises es un triste empleado, pero a través de él se nos cuenta la historia de un mundo.

 

—En su trayectoria profesional es como si hubiera viajado desde la memoria general a la individual: lo único que queda en este trayecto es la palabra, el lenguaje.

—Parto del convencimiento de que nuestra identidad es la memoria. Cuando perdemos la memoria, perdemos la identidad; he allí la tragedia del Alzheimer. Una vez que no tienes memoria, no eres nadie. La podemos manipular a nuestro antojo o ella nos manipula; podemos comprimirla o tergiversarla, pero la memoria es nuestra continuidad. El lenguaje, en efecto, tiene allí un papel fundamental para ir uniendo los cabos de la identidad.

 

—La memoria es una narración sobre nuestro pasado que nos contamos a nosotros mismos, de forma individual y colectiva: ¿qué parte de la narración de esto que llamamos España ha sido creada por la literatura?

—En la formación del concepto de identidad del país, Miguel de Cervantes y Francisco de Quevedo han dejado huella. Si la civilización desapareciera y viniera otra que quisiera conocernos, lograrían mejor ese objetivo a través de la ficción y de la literatura que a través de la historia. Allí se pueden descubrir los hechos sin entrar a una comprensión mucho más profunda de la vida; ese es el papel de la literatura, en España y en cualquier país.

 

—Hablemos de las influencias en su novela, que tiene reminiscencias de Ulises de James Joyce y de Manhattan Transfer de John Dos Passos. Aunque tenían diferentes nacionalidades, ambos pueden clasificarse dentro de la literatura anglosajona de vanguardia. ¿Cuánto le han influenciado estos escritores?

—A cualquier novelista de estos tiempos le ha influido Joyce, consciente o inconscientemente. Por ejemplo, no concibo a William Faulkner sin Joyce ni a Mario Vargas Llosa sin Faulkner. Esto, por hablar de Joyce. Una novela de este tipo, aunque no transcurra en un día, pero refleja una ciudad como pocas es Berlin Alexanderplatz de Alfred Döblin. Me parece prodigiosa, de mis cuatro o cinco novelas favoritas. Hay otra, injustamente desconocida, de Jean Paul Sartre llamada El aplazamiento, la segunda parte de la trilogía Los caminos de la libertad, en donde se cuenta simultáneamente la historia de varios personajes. En Sur hay también algo de novela picaresca a través de El diablo cojuelo, donde se levantan los tejados y ver cómo viven los otros y ver quiénes son los otros. Eso es justamente lo que he hecho con los personajes de Sur.

 

Michelle Roche Rodríguez (@michiroche) es narradora, periodista y crítica literaria. Es autora del libro de relatos Gente decente (Premio Francisco Ayala, 2017) y del ensayo Madre mía que estás en el mito (Sílex, 2016). Su página web es http://www.michellerocherodriguez.com

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