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Antònia Vicens y Raquel Lanseros trenzarán sus memorias en un recital de sombra y lluvia

¿Cómo se escuchan dos generaciones distintas de mujeres poetas cuando desde lenguas diferentes entretejen sus memorias?

Antònia Vicens y Raquel Lanseros protagonizarán el recital a dos voces “Llueve desde los cielos tiempo y sombra”, uno de los platos fuertes de la novena edición del Festival de Poesía de Madrid. La ganadora del Premio Nacional de Poesía y la ganadora del Premio de la Crítica se encontrarán el miércoles 30 de octubre a las 19 horas en el Salón de Actos del Instituto Cervantes para una actividad donde combinarán sus voces marcadas por la experimentación con la palabra lírica y la reconfiguración de las imágenes de lo femenino desde lo íntimo.

El título del encuentro se ha tomado de un verso del poema “Última Nieve” de Francisca Aguirre, la escritora de Alicante fallecida en abril, a los 89 años de edad. El asunto de la memoria, que fue la columna vertebral de la obra de Aguirre, estructura también los poemarios galardonados de Vicens, Tots els cavalls [Todos los caballos], y Lanseros, Matria. En el primer libro, cuya traducción al castellano se espera para 2020, un hombre llamado Emmanuel agoniza mientras su mujer busca a sus hijas para que se despidan de él y se encuentra con cuatro caballos. “Creía que ya había terminando con la poesía, hasta que tuve un sueño precioso sobre un prado verde con caballos de colores que me persiguió incesantemente. Un día recordé que los cuatro colores de los caballos (blanco, negro, amarillo y marrón) eran los de los cuatro Jinetes del Apocalipsis: los bellos caballos con que yo había soñado traían miseria, enfermedad, violencia y muerte”, explica la autora a Colofón Revista Literaria.

Desde la definición de identidad, Matria indaga las metáforas de lo femenino y la oposición a la palabra “patria” en formas expresivas a la vez extrañas y propias de su realidad —como cuando escribe este verso: “Fue en España donde mi generación aprendió/ que una guerra también puede perderse/ mucho antes de nacer”—. El libro abre las puertas a una nueva vía dentro de la poesía de Lanseros, que a partir de “una indagación sobre la identidad toca la vida humana y desde vetas de la experimentación formal explora la multiculturalidad”, según Lanseros ha dicho a Colofón Revista Literaria.

 

Dos voces propias.

A pesar de que publicó su primera novela a los 26 años, hace apenas una década que Vincens, de 78 años, sacó su primer poemario y por eso se considera una “poeta joven a la vez que una narradora madura”. En 2009 apareció su primer poemario Lovely [Amoroso], al que tacha de confesional: “La vida se me estaba cayendo a pedazos del cielo y el recipiente más adecuado que conseguí fue la poesía”. Le siguieron los libros Sota el paraigua el crit [Bajo el paraguas grito] (2013) y Fred als ulls [Frío en los ojos] (2015); en colaboración con Josep Maria Llompart escribió el libro de memorias Vocabulari privat [Vocabulario privado]. Vicens ha llegado tarde a la poesía, pero no ha dejarlo nunca de leerla y conoce la obra de su compañera de recital. “Raquel [Lanseros] tiene el don de convertir al lector en un pájaro, porque sus poemas se tienen que leer desde muy arriba; maneja el tiempo como si fuera Dios, pasando de una época a otra y de un momento a otro. Me maravilla”, dice.

Entre 2005 y 2009 Lanseros publicó los poemarios Leyendas del promontorio, Diario de un destello, Los ojos de la niebla, Croniria y Las pequeñas espinas son pequeñas, por los cuales ha recibido premios como el “Jaén”, el “Unicaja”, el accésit del Premio “Adonáis” y el Premio “Antonio Machado en Baeza”. “Me interesa el trabajo de Vicens”, dice la autora nacida en Jerez de la Frontera en 1973: “Tots els cavalls ha sido un veradero descubrimiento para mí: es un libro cargado de belleza y simbolismo donde están presentes la vida, la muerte, el bien y el mal, así como nuestra relación con los demás. Su poesía es estremecedora”.

La coincidencia de que en 2018 el Premio Nacional de Poesía y el de la Crítica recayeran en dos mujeres avivó la diatriba sobre la necesidad de una mejor representación de la escritora en la estructura de validación crítica de la literatura española. En redes sociales y portales digitales algunos se preguntaron si estaría de moda premiar al género. “Veo muy pobre la división entre hombres y mujeres, el arte no tiene sexo: una mujer puede tener una fuerza brutal en su poesía, más que un hombre”, apunta Vicens: “Cuando te pones a escribir tienes que olvidarte de si eres mujer u hombre, la única división es si eres mediocre o no”. Lanseros, por su parte, quiere creer que es un acto de justicia: “Se están igualando las oportunidades de acceso al reconocimiento del trabajo entre hombres y mujeres, somos la mitad de la población y estamos en este campo [de la poesía] para quedarnos. Será cuestión de tiempo que el avance en lograr el reconocimiento continúe, no por obligación, sino porque ese es el desarrollo natural de las cosas”. Reuniendo las experiencias poéticas de Vincens y Lanseros, el Festival de Poesía de Madrid se convierte en una herramienta para ensanchar el canon literario español, no solo por medio de la paridad de género, sino a través de la naturalización de la poesía escrita en catalán en el enorme paisaje general de la poesía de España.

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