Angela Serna (final)

Ángela Serna: Me interesan los restos de escrituras que van “con-formando” el texto propio

Durante diez años, Ángela Serna ha perseguido esta idea del palimpsesto. Durante el tiempo que se iba forjando la idea y la idea iba tomando forma, los versos, los textos, y las ilustraciones iban conquistando el espacio que les correspondía y cada una de esas partes ocupaba un lugar, adquiría una presencia determinada, nos dice Elsa López en el prólogo del libro de Ángela Serna Cómo salir del palimpsesto (retrato de un poeta), editado por LUPI (La Única Puerta a la Izquierda). El libro tiene imagen de cubierta de Francisco Serrano Díaz e ilustraciones de Koldo Gojenola.

Serna nació en Salamanca, pero reside en Vitoria-Gasteiz desde la década de los setenta. Estudió en la Universidad de Valladolid y fue profesora en la Universidad del País Vasco. Entre sus poemarios destacan: La desmesura del círculo/La démesure du cercle, Solitudine; Luego será mañana (en otra habitación); Definitivamente polvo; De eternidad en eternidad; PASOS. El sueño de la piedra; Trampantojo; Máscaras para no enloquecer; y No todo es haiku (entre el haiku y el senryû candilejas). Algunos de sus poemas han sido traducidos al francés, italiano, rumano y euskera. Está incluida en numerosas antologías nacionales e internacionales.

 

—Se puede decir que el libro es un homenaje al escritor Jean-Michel Maulpoix. ¿Por qué este autor?

—Hace aproximadamente diez años este autor hizo una lectura de poemas en la biblioteca de Bilbao. Yo leí su poesía en español mientras un piano sonaba de fondo. Este hecho tan simple fue el detonante que permitió después la escritura de Cómo salir del palimpsesto (retrato de un poeta).

—Un libro en prosa y verso, donde todo es, aparentemente, provisional. ¿Qué es el palimpsesto?

—Ateniéndonos a la definición exacta, palimpsesto es “un manuscrito en el que se ha borrado, mediante raspado u otro procedimiento, el texto primitivo para volver a escribir de nuevo un texto que conserve huellas de la escritura anterior”. Lo que me interesa es precisamente “la huella”, esos restos de escrituras que van con-formando la propia escritura, a su vez huella, sedimento, re-escritura incluso, de un libro a otro. Mi palimpsesto borra los textos ajenos y propios para convertirse en un texto otro, una nueva escritura. Este palimpsesto solo es posible por la(s) lectura(s).

Cómo salir del palimpsesto es un libro de libros, donde fluctúan autores, músicos, creadores… A qué razón responde esta especie de laberinto.

—Es un libro con una estructura muy definida para mostrar precisamente la idea que le sustenta. Elsa López habla en el prólogo “del laberinto silencioso”, pero además de eso, el libro es sobre todo una “representación”: comienza cuando se abre el telón y termina (o eso parece) al cerrarse el telón. Entre ambos (entre el nacimiento y la muerte), y a través de varios itinerarios (prosa, verso, imagen, códigos QR), un poeta (todos los poetas), un piano, la lluvia y un sinfín de preguntas en los márgenes. No es sólo la escritura de los demás, la que es convocada y sometida aquí a la pregunta (o no) que plantea el título, también lo es la propia escritura.

— Es un libro donde la autora no está sola…

—Cierto. Hace tiempo que colaboro con artistas en mis libros y también en los recitales. Aquí cuento con las voces de poetas como Pilar Corcuera, Hélène Laurent y Florence Vanoli, y con la inestimable aportación del cantautor Tasio Miranda poniendo música y voz a uno de los poemas.

—Afirmas que, en este mundo convulso encuentras sentido a la existencia desde y por la poesía.

—Así es. Sé que la palabra poética me otorga un lugar en este mundo convulso. La poesía da sentido a la vida tal y como la entiendo.

— “Intramuros/dice una voz/mi propia voz,” así comienza uno de los poemas del libro. Esa voz que no se cuestiona. ¿Consideras haberla alcanzado?

—“Esa voz también es mi voz”, termina el poema. Son tantas las voces que nos habitan que “mi propia voz” es también “esa voz que me visita cuando me ausento de mí”, “la que me devuelve invertida la imagen de mi imagen”, “la que se despoja de todas las máscaras”. Sólo habiendo frecuentado muchas otras voces a través de la lectura (la observación, etc.) es posible alcanzar una voz propia. Quienes me leen dicen reconocerme en los distintos libros, quiero pensar que estoy en el camino.

 

Adolfo Marchena Alfonso es poeta, periodista y gestor cultural. Ha sido co-director de la revista Amilamia, así como fundador y director de la revista Factorum. Ha dirigido los programas radiofónicos Tocando al viento (Radio Plasencia Centro) y Peleando a la contra (SER Plasencia). En 1997 organizó el I Encuentro Poético Cultural Amilamia. Ha publicado los poemarios Cartapacios de Lucerna, El yo Posible y La reconstrucción de la memoria, entre otros. Algunos de sus libros de prosa son: La mitad de los cristales y 683 Planta de neurología. Su obra ha sido traducida al alemán y al francés y árabe.

 

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