Gioconda Belli

Gioconda Belli: “La izquierda sufre una crisis de imaginación”

La escritora nicaragüense ha sido reconocida con el Premio Festival Eñe 2018 en su décima edición por la calidad de su abundante obra literaria y el compromiso con las libertades de su país. Galardonada con el Premio Casa de las Américas en 1978 y el Premio Biblioteca Breve en 2008, la poeta y novelista ha hablado para Colofón Revista Literaria sobre su participación en el festival, que versará sobre su obra y los temas fundamentales que la han acompañado siempre: la feminidad, la memoria y la lucha social que la llevó a ser militante activa del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Además, Gioconda Belli (Managua, 1948) visitará Málaga, sede del festival en esta edición, y presentará en Sevilla su novela más reciente, Las fiebres de la memoria, “una mirada hacia los migrantes en América que venían de Francia”, según las palabras de la autora.

— Teniendo en cuenta su trayectoria como activista y partícipe de movimientos políticos, ¿considera que la poesía necesita una voz que reivindique lo social?

— Por supuesto. La poesía alcanza unos niveles mucho más profundos en la necesidad de la libertad, del sufrimiento.

— En una de sus intervenciones en los actos del Festival Eñe hablará sobre la violencia en Latinoamérica, que, lamentablemente, es un caldo de cultivo para numerosas obras.

— En América Latina se ha escrito mucho sobre la violencia, desde las narconovelas hasta los libros contra la dictadura. Pensábamos que la izquierda aprendería desde que desapareció el régimen totalitario del bloque del Este. Sin embargo volvieron a caer en las fallas que llevaron al traste a la izquierda: reprimen a opositores, silencian medios de comunicación y su único objetivo es perpetuarse en el poder. Por su culpa, la extrema derecha ha ascendido en América Latina, como Jair Bolsonaro en Brasil.

— Su perspectiva sobre la política actual atisba un halo de decepción. ¿Ha dejado de creer en la política? ¿Y en la cultura como instrumento político?

— Desde luego, en América Latina es un problema de la cultura, que siempre ha favorecido a los caudillos. La izquierda, con las guerrillas en Cuba, Nicaragua o Bolivia, ha querido cambiar esto a través de la cultura. Pero la izquierda sufre una crisis de imaginación. No ha sabido reconocer que la libertad es innegociable y que no sólo de pan vive el hombre. Hacerte pagar la justicia social con la libertad no funciona.

“Hacerte pagar la justicia social con la libertad no funciona”

— Como militante activa que nunca se limitó a observar lo que ocurría con los brazos cruzados, ¿cree que los artistas de hoy se implican lo suficiente?

— Los artistas se siguen mojando pero es cierto que ha habido una mercantilización de la cultura. Esto, unido a la desilusión política, ha generado una manera de hacer cultura que tiene que ver con la necesidad de los artistas de apostar por el mainstream [el producto comercial], porque están desilusionados de la realidad.

— Aprovechando su paso por España, ¿qué legado considera que ha dejado la literatura española en Latinoamérica?

— Nos ha influido porque es una cultura que se impuso. Decía Pablo Neruda que aunque los españoles llegaron como bárbaros a conquistar y destruir la cultura que existía en América, las palabras iban cayendo de sus armaduras y sus caballos. Así, el español es la mayor riqueza que nos dejó la conquista.

— Hace sólo una semana se celebró el Día de la Hispanidad. En España se considera un motivo de orgullo…

— Siempre me llama la atención que sea celebrado de esa forma.

— En Málaga conversará con Pablo Simonetti sobre lo que la literatura latinoamericana le debe a la realidad de su territorio… ¿Qué tiene de especial la vida en América Latina o la cultura latinoamericana que la hace tan literaria?

— Es una realidad tan contradictoria y al mismo tiempo tan rica… El mestizaje le dejó a América Latina mucha riqueza. De aquel sincretismo nació una cultura propia y, por otro lado, la belleza del territorio y la historia de grandes héroes y grandes villanos es materia literaria. Es una realidad extremadamente fantástica. De ahí viene el realismo mágico.

— Mañana hablará en el Círculo de Bellas Artes de Madrid sobre feminismo, una constante en su obra desde el primer libro, Sobre la grama, en el que abordaba la sexualidad de las mujeres. En España este movimiento tiene un tremendo auge y parece que hacer la revolución desde la cultura es un buen punto de partida.

— Las mujeres entramos a la gran novela en el siglo XIX con Virginia Woolf y Jane Austen, entre otras. Pero en España y América Latina aún no se ha valorado nuestro aporte lo suficiente: han creado una casilla de literatura femenina que sólo se contempla como a un fenómeno, colocándolo en una categoría subordinada. Las mujeres figuramos mucho menos que los hombres en los reportajes. A nosotras casi se nos ha reprochado que sólo escribimos sobre mujeres y eso no es verdad. La imagen de la mujer ha sido construida por el hombre en su literatura. Como mujer, en esta novela yo hago lo contrario: el protagonista es un personaje masculino que cuenta su historia en primera persona.

— A la hora de afrontar la escritura, ¿qué aspectos le interesa tratar sobre la figura de la mujer: el rol que desempeña en la sociedad, la sexualidad o el cuerpo?

— El objetivo debe ser romper tabúes. El cuerpo de la mujer ha sido un terreno en litigio entre las que quieren reivindicar la belleza, lo sagrado de su cuerpo y la cultura que toma el cuerpo de la mujer como objeto. La mujer quiere ser sujeto de su propia sexualidad. Hay que romper ese paradigma que ha existido siempre entre Eva, la gran seductora, y la Virgen María, la madre casta. Parece que la mujer tiene que escoger entre la fácil, la puta, o el icono sagrado que propone la iglesia sobre la mujer que es virgen antes, durante y después del parto. Quiero plantear lo que falta en la lucha de la mujer: el hombre feminista, que tiene un papel importantísimo que jugar. La mujer ha estudiado su condición de mujer y su identidad femenina. Pero, ¿y el hombre? Cómo vamos a progresar hacia el final de la violencia contra la mujer si el hombre sigue asumiendo una concepción de dominación.

“El objetivo debe ser romper tabúes”

— ¿Cómo acoge este reconocimiento del Festival Eñe? ¿Prefiere ser considerada una gran escritora, una activista valiente, una feminista militante…?

Todo es una combinación. Desde luego, la gente que estamos en la cultura tenemos una segunda obligación porque nuestras voces se escuchan. Es importante que se reconozca el compromiso político, como ha sido en mi caso, sobre todo en este tiempo donde la desilusión nos ha apartado de la participación en la sociedad.

— Si Rubén Darío trajo la renovación a las letras españolas, ¿qué aportan poetas como Claribel Alegría, Ernesto Cardenal o usted en la actualidad?

Aportamos una continuidad a ese gran aporte a la lengua que fue Rubén Darío. Para ser un país tan pequeño, Nicaragua tiene un superávit de poetas. Ser poeta es un estatus muy reconocido por la gente. Todo es gracias a Rubén Darío, que es un héroe en un país donde no había héroes. No conozco a ningún pueblo que ame tanto la poesía como este.

 

Jaime Cedillo (@JaimeCedilloMar) es periodista, músico y poeta. Colabora con El Cultural, publicación del diario El Mundo y con otros medios de comunicación. Se graduó en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Rey Juan Carlos I y cursó el Máster de Crítica y Comunicación Cultural de la Universidad de Alcalá de Henares.

 

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