jueves, 19 de febrero de 2015

Merino y lo que no está escrito

La obra literaria de José María Merino gira alrededor de la pregunta sobre si la ficción construye una nueva forma de verdad o si es viceversa. Durante el discurso que leyó el 19 de abril de 2009 con motivo de su ingreso a la Real Academia de la Lengua Española resolvió la incógnita a favor de la literatura. En su más reciente libro, La trama oculta, lo hace a favor de la realidad, al señalar la manera en que ciertas anécdotas de su vida (real) sirvieron de embriones para sus cuentos.
La trama oculta
Pocas veces un título ha venido tan a cuento en una colección del género como este, porque con “la trama oculta”, el autor nacido en 1941 se refiere a la consciencia de aquello que “no necesita ‘estar escrito’ para existir, y con ella de lo que permanecía latiendo por debajo”. Alude a cómo en las obras de ficción como en la vida real hay un hilo escondido –“el juego de los disimulos, de los amores no confesados, de las envidias en lo profundo resguardadas, de los odios celosamente mantenidos en secreto: la trama oculta”– que dota de sentido a todas las acciones.
Debido a su manera de habitar el subconsciente y de reorganizar la disposición interna de nuestros intereses, el mundo onírico es uno de los motivos recurrentes en el volumen editado por Páginas de Espuma. Análogas a las relaciones entre la vida y la literatura, las que ocurren entre los sueños y la vigilia son para Merino sustantivas a la racionalidad del ser humano. Por eso convierte sus sueños en la materia prima de sus argumentos fantásticos igual que hace del material de su infancia el ingrediente principal de sus cuentos realistas.
Los treinta y cinco cuentos contenidos en La trama oculta integran la poética de Merino a su estética al presentar una lograda muestra del género de la ficción breve (incluso, de la brevísima) junto a una memoria del oficio narrativo, que permite a sus lectores conocer el vínculo entre sus obsesiones íntimas y su obra pública. Dividido en tres partes, este volumen cuya estructura está perfectamente integrada, presenta una veintena de relatos de estilo tradicional que abarcan las dos primeras secciones –“De este lado” y “De aquel lado”–, una dedicada al género realista y la otra a lo siniestro. La tercera parte consta de quince entradas consagradas a la microficción cuyo título es “Silva mínima”. Cada cuento, a excepción de la última decena y media, viene precedido de una glosa en la cual el escritor presenta las claves de su escritura. “Quise componer una colección que recogiese todas mis ‘modalidades cuentísticas’, es decir, en las que estuvieran presentadas las diversas especies de los cuentos que me han venido interesando como autor desde hace tantos años”, declara Merino en la cuartilla que sirve de prólogo al libro.
Los diez textos que integran la sección “De este lado” presentan motivos como el alcance de la escritura, las relaciones familiares, la muerte de un hermano, el despertar al amor durante la adolescencia. Una singularidad es “La degollina”, que coquetea con el relato policial, que sirve de marco para unas serie de asesinatos que involucran a un cura.
En los relatos “De aquel lado” lo fantástico resulta de la transgresión bidireccional entre los límites del sueño y la vigilia. En esta sección es donde el autor muestra su estilo más sorprendente, pues abundan los recursos técnicos y temáticos. Como ejemplos de literatura de género destacan los cuentos “El relevo” y “Prisa”. El primero representa el mundo gótico a través del arquetipo del vampiro, a quien define a partir de su forma de habitar la oscuridad nocturna, que está “cargada de los hedores de las hojas de las frutas que se descomponen en los charcos”. Fiel a la vocación moralizante del género de la ciencia ficción, “Prisa” es una lección que a través del motivo de la bicicleta alerta sobre la manera en que la premura “como elemento de relación y comunicación banalizará nuestra existencia, aumentará nuestra angustia vital y deteriorará el mundo que nos rodea”. Merino presenta allí un ejemplo del poco conocido subgénero del steampunk que supone que la tecnología de vapor sigue siendo la predominante.
Para los admiradores de Merino tanto como para los entusiastas del cuento, La trama oculta es un libro fundamental porque es a la vez literatura y metaliteratura: una clase sobre cómo se escribe ficción junto con soberbios ejemplos de narrativa breve. Pero su aporte no finaliza allí, pues no solo representa lo mejor del Merino pedagogo y del cuentista, sino que La trama oculta además resume el credo literario del autor  y evidencia la manera como un cuento no se relata solo a partir de una anécdota, sino también desde un hilo de significado oculto que recorre toda la narración. Así el lector llega a la conclusión de que la ficción literaria no solo está hecha “de palabras y de sueños, como un contraste sólido, verdadero, fiel, de lo que llamamos realidad”, sino que en “la literatura se vierte la vida, disfrazándose en formas de tramas que, paradójicamente la hacen claramente reconocible”. 

@michiroche

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