Joydeep Roy-Bhattacharya (foto)

Joydeep Roy-Bhattacharya: “Escribir hoy sobre la realidad de Estados Unidos en términos políticos es sospechoso”

Joydeep Roy-Bhattacharya descubrió su vocación de narrador a orillas del río Danubio, durante un viaje que comenzó en el verano de 1989 e hizo a pie entre Alemania y el Mar Negro. En aquella época estaba escribiendo su tesis de doctorado para el programa de Relaciones Internacionales y Filosofía Política de la Universidad de Pensilvania. Durante los seis meses que estuvo caminando por Europa del Este se dio cuenta de que su necesidad de comprender el mundo ya no era la del filósofo sino la del creador. El descubrimiento, aunado a la fascinación por esos territorios que le inspiró su primera novela The Gabriel Club (1998), ambientada entre Budapest y Viena.

Diez años después, su amor por la literatura continuaba, pero su interés había migrado hacia el Medio Oriente, que es la región donde se ambientan sus siguientes dos libros. Uno es The Storyteller of Marrakesh, de 2011, y el otro es La guardia, el único traducido al castellano hasta la fecha. La novela polifónica se desarrolla durante una mañana cuando una mujer lisiada y cubierta por una burka llega a las puertas de un campamento estadounidense en Kandahar para reclamar que le devuelvan el cuerpo de su hermano, fallecido durante la batalla del día anterior. El argumento es, por supuesto, el mismo de la tragedia Antígona de Sófocles. Este es uno de los mitos que sirven de inspiración al autor nacido en la India en 1971 para escribir la trilogía sobre la ocupación de Afganistán por Estados Unidos, que además de La guardia contará con los libros Mortal, inmortal y Afterland, el primero basado en la tragedia Siete contra Tebas de Esquilo y el segundo, en la obra Ayax de Sófocles.

– ¿Qué puede enseñarle al lector contemporáneo la tragedia griega?

Antígona representa la oposición entre la lealtad a la familia y la obediencia a las abstracciones del Estado y las leyes. Hoy somos tan incapaces de manejar esa división como fueron los griegos, lo único es que ahora la tecnología se ha vuelto totalitaria. Antígona podía oponerse a un individuo como el rey que representaba el Estado, pero hoy uno se enfrente a un entramado de instituciones anónimas y oscuras detrás de las cuales se esconde el mandatario, digamos Donald Trump.

– Esta estructura del poder “total” se nota en los discursos de los soldados en La guardia. Ellos toman diferentes posturas frente a la musulmana desconocida que ha ido a reclamar el cuerpo de su hermano. Antígona aparece con una petición clara, incluso banal, y se encuentra con una pared de desconfianza pues la creen un señuelo para una emboscada, una terrorista suicida o una espía.

– En la guerra de Afganistán, los soldados mismos son víctimas, porque la gente que dirige este mundo no pelea las guerras, manda a los que llaman “soldados profesionales”, que son gente más pobre y menos educada. Luego los entrenan para matar. Sin embargo, cuando van a estas guerras terminan por darse cuenta de su propia humanidad, por eso, vuelven a su país con conflictos psicológicos.

“La diferencia entre Bush, Obama y Trump es apenas cosmética”

– ¿Piensas que existe una creencia que pudiera servir para unificar a Occidente y Oriente?

– Lo primero que debemos tener claro es que estamos ante una guerra fraticida entre tres interpretaciones de un mismo libro. El Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento y el Corán son todos, en esencia, el mismo libro, con distintas interpretaciones que demandan a sus seguidores una obediencia a códigos morales específicos. Está todo expresado en términos de blanco o negro. Estas culturas genocidas no pueden vivir con multitud de dioses ni de ideas porque demandan fidelidad a una ficción particular. Es lo mismo que pasó en la conquista del continente americano por la corona española en siglo XVI: destruyeron por completo la cultura que les precedió. Hoy no se trata de una cultura imponiendo la narrativa de Jesús y María, sino la pugna entre dos interpretaciones de la misma idea de una realidad única.

– ¿Cómo pueden seguir las religiones teniendo tanto peso en el siglo XXI?

– No pienso que el mundo que tenemos después del 11 de septiembre esté manejado por la religión, sino por la industria militar localizada, en su mayoría, en Estados Unidos. Lo que pasa es que utilizan a la religión como propaganda para convencer a la gente de que están haciendo lo correcto. Son excesivos en su interpretación y encontraron un espejo en el los extremistas islámicos que ellos mismos, de hecho, crearon. Ambos grupos se odian, pero se necesitan para sobrevivir. Sin su rival, Estados Unidos estaría perdido. El terrorismo es tanto la excusa para atacar a otros países como para imponer en la política interna una versión de la realidad militar y simplista que viene acompañada de una idea particular del mundo como si estuviera enteramente determinado por el dinero. Luego obligan a los ciudadanos a aceptar esa narrativa para evitar problemas. Y esto ha ocurrido con todos los presidentes estadounidenses del siglo porque la diferencia entre Bush, Obama y Trump es apenas cosmética.

 “Hay una necesidad desesperada de un lugar donde podamos referirnos a los asuntos políticos, incluso si son impopulares y si solo interesan a pocos”

– ¿Este entramado de discursos es lo más difícil de construir ficciones sobre la situación en el Medio Oriente?

– Los escritores estadounidenses no son intelectuales de la misma manera que lo son en Europa y América Latina, pues evaden la realidad, en especial, la política. La mayoría de quienes escriben sobre la guerra han ido a pelear y vuelven para escribir sobre su experiencia. Pero ellos forman una pequeña comunidad. La mayoría no se involucran porque están empleados por las universidades o porque a las editoriales corporativas –que son el grueso del negocio editorial– les incomodan los asuntos políticos. Hay mucha censura desde las propias editoriales. Para poder sobrevivir, muchos escritores escriben para el mercado, incluso los escritores literarios. Escribir hoy sobre la realidad de Estados Unidos en términos políticos es sospechoso porque el discurso está construido para que tu estés obligado a escoger entre ser o no ser “antiamericano”. Hay una necesidad desesperada de un lugar donde podamos referirnos a los asuntos políticos, incluso si son impopulares y si solo interesan a pocos.

 

Michelle Roche Rodríguez (@michiroche) es narradora, periodista y crítica literaria. Es autora del libro de relatos Gente decente (Premio Francisco Ayala, 2017) y del ensayo Madre mía que estás en el mito (Sílex, 2016). Su página web es http://www.michellerocherodriguez.com

 

La fotografía de Joydeep Roy-Bhattacharya que abre esta entrevista es de Malcom Moore para la casa editorial Penguin Random House.

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  1. “La guardia, el único traducido al castellano hasta la fecha”. Por suerte no es la única. Tengo en mis manos El club Gabriel, editado por Edhasa, en 2003. Gran escritor.

    1. Colofón Revista Literaria
      16 octubre, 2019

      ¡Qué maravilla, Alfredo!
      Muchas gracias por el dato. Buscaremos el libro,
      Colofón Revista Literaria

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